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Julio César Arreaza B.:Opinión

Julio César Arreaza B: El legado vivo de Gustavo Coronel

El Congreso de Estados Unidos, por iniciativa de los representantes del estado de Florida, está a punto de aprobar una ley de presupuesto de 100 millones de dólares, que se ejecutará a partir del 1 de octubre. Esta estará dirigida, entre otras cosas, a impulsar de forma sustancial la democratización de Venezuela y el desmantelamiento del régimen dictatorial, lo cual se traduciría en la organización, este mismo año, de unas elecciones libres y creíbles.

Hay partidas orientadas a financiar programas de democracia, promover y fortalecer a la sociedad civil, contrarrestar la represión y asegurar una gobernanza democrática.

En estos 28 años hemos atravesado una hora aciaga, en la que una corporación criminal ha secuestrado, vejado y tratado de envilecer a los venezolanos que, en su gran mayoría, están comprometidos con avanzar cada día hacia el destino democrático que nos corresponde desde 1811.

Entre los más consecuentes y destacados en esta larga lucha contamos con un venezolano universal: Gustavo Coronel. Desde el primer minuto ha sido un bregador incansable por una Venezuela justa, honesta y próspera. Predica con el ejemplo. Lo acredita su obra Pro Calidad de Vida, en la que impulsó con éxito la educación ciudadana y la lucha contra la corrupción. El símbolo lo dice todo: una pequeña colmena de abejas que se multiplica y crece, generando un efecto multiplicador. Este trabajo se extendió a otros países interesados en replicarlo y adaptarlo a sus propios contextos.

Su pensamiento y su acción se reflejan en casi 8.000 escritos, fruto de una tarea sin descanso, reunidos en su maravilloso blog Las Armas de Coronel.

A ello se suma su obra maestra, Fábrica de Ciudadanos, tanto por su contenido como por sus propósitos. Pocas veces se ha visto un trabajo tan tesonero, capaz de ir dejando, en cada paso de una existencia fecunda, un legado vivo para el engrandecimiento de su país.

Siempre me llamó la atención-y me resultó revelador- que tanto Juan Pérez Alfonzo como Gustavo Coronel se desprendieran de sus comodidades para internarse en comunidades donde vivieron y acompañaron personalmente a las personas, en un incesante trabajo de promoción humana y superación. El primero en Sucre y el segundo en Carabobo. “Las obras son amores y no buenas razones”.

Señala Gustavo Coronel que hemos tratado de construir un edificio con un primer piso petrolero, luego uno turístico y después uno minero. Sin embargo, hemos olvidado que. para mantener un edificio en pie, se requieren bases sociales sólidas: pilares morales y republicanos que aseguren la creación de una masa crítica de buenos ciudadanos activos.

Eso anima la batalla contra la corrupción y la construcción de una sociedad que la castigue mediante una sanción social firme y permanente. En la Constitución, alrededor de 40 artículos hablan de derechos y apenas unos 3 de deberes. Se necesita una masa crítica de ciudadanos activos que comprendan que sus deberes son tan importantes como sus derechos. El país jamás progresará con quienes esperan todo del Estado.

Gustavo Coronel también sostiene que la sociedad puede transformarse mediante el esfuerzo individual. Decía el político estadounidense Andrew Jackson: “Un solo hombre con decisión y coraje constituye una mayoría”.

Las industrias básicas del Estado son la educación, la salud y la infraestructura.

Deseo concluir pidiendo a mi amigo Carlos Blanco, exministro para la Reforma del Estado y estratega principal de María Corina Machado, que solicite al equipo de “Venezuela Tierra de Gracia” contactar al Dr. Coronel como asesor, a fin de aprovechar los recursos disponibles en la inminente ley norteamericana para programas de democracia e ir formulando un programa nacional de educación ciudadana, con suficiente alcance y duración, capaz de cambiar la fisonomía de la sociedad venezolana.

¡Libertad plena para los presos políticos!

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