VenezuelanTime
Image default
Ángel Lombardi:Opinión

Ángel Lombardi: De la sublevación de las masas a la domesticación de las mismas

La «domesticación» de las masas y la «cancelación» del pensamiento crítico constituyen el gran proyecto totalitario en desarrollo en la sociedad del siglo XXI, independientemente del sistema político o la ideología imperante. Es la promesa tecnológica de los dueños del gran capital —el verdadero Big Brother— y del sistema financiero global; específicamente de la tecnocracia del monopolio comunicacional y tecnológico, apoyada en la Inteligencia Artificial y el manejo masivo de datos.

Este proceso se articula a través del control y la manipulación de la información, donde el uso de la desinformación, la propaganda y la «verdad alternativa» construida tecnológicamente dificultan cada día más el acceso a la realidad fehaciente. Se impone así un control del relato mediante la construcción de narrativas orientadas a confundir, crear falsas certezas y establecer patrones de consumo y pensamiento alineados, uniformes y unidimensionales.

En el ámbito académico, ya se observa el desmantelamiento del pensamiento humanista mediante la cancelación de cátedras y facultades que estimulen el juicio crítico. Uno de los profetas de esta era tecnológica y distópica, Elon Musk, ha sugerido que la formación universitaria es innecesaria frente a los oficios técnicos, perfilando una universidad funcional de bárbaros especializados y escuelas formadoras de conformistas y consumidores «felices».

A la par, las tecnologías de control y vigilancia han eliminado los espacios privados libres, aspirando incluso al uso de dispositivos injertados para monitorear acciones y pensamientos. La meta es la despersonalización y la uniformidad de ideas y conductas para hacernos previsibles, frágiles y manipulables. A esto se suma la inoculación de una cultura del miedo donde la realidad se presenta como una amenaza permanente; basta observar cómo las noticias convierten todo en un peligro potencial, incluso la salud, induciendo a una prevención constante aun cuando se está sano.

Bajo este esquema, la felicidad se transforma en una receta de predicadores, gurús y libros de autoayuda, mientras la ansiedad y la depresión se extienden como una epidemia o desembocan en el refugio fanático. El mal de nuestro tiempo es un sistema planificado para convertirnos en consumidores endeudados y personas sin criterio propio, donde toda disidencia es castigada, se aplaude el egoísmo y se premia al delincuente que alcanza el éxito a través del poder y el dinero.

 

La noticia no descansa y nosotros tampoco

¡Únete a nuestro Centro Informativo en WhatsApp!

Posts Relacionados

El Renacimiento de la Gestión: Más allá de la Simbología / Iván López Caudeiron

VenezuelanTime

Salario sin Reforma Económica, por Freddy Marcano

VenezuelanTime

El único camino, por Omar González Moreno

VenezuelanTime

¿Aumento o burla? (La matemática no miente), por José Luis Farías 

VenezuelanTime

Alfredo Álvarez: Llegar a viejo como un ciudadano de segunda

VenezuelanTime

Seguridad Jurídica: La base del desarrollo, por Noel Álvarez

VenezuelanTime