
El estado Mérida, históricamente reconocido por su riqueza hídrica y su potencial energético, atraviesa hoy una de las crisis de servicios públicos más severas de su historia reciente.
lapatilla.com
Las fallas recurrentes de servicios público básicos como agua potable y electricidad, han convertido los días de los merideños en un verdadero calvario.
Así lo denunció Alexis José Paparoni, dirigente regional de Primero Justicia, quien calificó de «inconcebible» y «contradictoria» la realidad que viven miles de familias en la entidad andina.
Paparoni subrayó la ironía que representa ser el segundo estado productor de agua del país (superado únicamente por el estado Bolívar) y, aun así, padecer fallas constantes en el suministro.
?»No puede ser que cada vez que llueve, tengamos que esperar que la lluvia nos deje trabajar, pero al mismo tiempo nos quedemos sin agua. Es una contradicción absoluta», señaló el dirigente, enfatizando que la falta de mantenimiento preventivo ha convertido un recurso abundante en un lujo escaso.
Asimismo, se refirió a la situación eléctrica que también se muestra realmente crítica. «Los merideños enfrentan racionamientos diarios que oscilan entre 4 y 6 horas y hasta más, afectando la economía local y la calidad de vida», dijo.
Paparoni atribuyó este escenario a la falta de inversión y al fracaso de proyectos en infraestructuras. ?Específicamente, cuestionó el estado de la Termoeléctrica Don Luis Zambrano ubicada en El Vigía, una obra que representó una inversión superior a los 1.000 millones de dólares y que, según el dirigente, «hoy no genera energía suficiente ni para encender un bombillo».
Hizo una comparación para ilustrar la situación: «Echarle gasolina a un carro nuevo y no hacerle mantenimiento termina fundiendo el motor. Eso es lo que ha pasado con el Sistema Eléctrico Nacional tras 27 años de desinversión», sentenció.
En este sentido, Paparoni hizo un llamado a quienes ocupan cargos de autoridad para que asuman su responsabilidad con «seriedad» y dejen de aplicar «pañitos de agua caliente» a problemas estructurales.
?La denuncia de Paparoni refleja el sentir de una región que se siente relegada a ser «ciudadanos de segunda», exigiendo que la infraestructura de servicios públicos esté a la altura de la importancia estratégica y la dignidad de la población merideña.
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