
Podría haber perdido la vida o haber quedado postrado en una cama, pero para Derek Amato ese accidente fue lo mejor que le pasó en la vida. Ese golpe que se dio en la cabeza, contra el cemento del fondo de una piscina, dio lugar a la aparición de habilidades musicales inusuales. Lo que vino después fue un fenómeno poco frecuente que la medicina todavía estudia: ese hombre de 40 años de Denver, Colorado, cuya vida era monótona y nunca había tomado una clase de piano se convirtió en un compositor y pianista de habilidades avanzadas.
Por Gabriela Cicero | Infobae
El accidente ocurrió en 2006, durante un reencuentro con amigos de la secundaria. Amato intentó atrapar un pase de fútbol americano dando un salto por encima de la piscina, sin darse cuenta de que estaba en la zona poco profunda. Y al caer, el costado izquierdo de su cabeza se estampó contra el cemento. “Solo recuerdo el ruido más fuerte cuando me sumergí en el extremo menos profundo. Mis oídos sangraban violentamente. Aparte de eso, son solo pedazos dispersos”, relató.
El agua se tiñó de rojo y el clima de diversión se transformó en segundos en una escena dramática. A Derek lo trasladaron de urgencia al hospital. El diagnóstico fue una conmoción cerebral severa que lo mantuvo varios días dormido. Al despertar, recibió el alta y fue a la casa de un amigo. Allí, en un rincón del living, había un piano. Amato sintió una atracción que no supo cómo describir, una necesidad física de sentarse y tocar. Durante cinco horas continuas, sin pausa, tocó acordes y melodías complejas impropias de alguien sin formación en el instrumento.
“Mi mente parecía generar cuadrados blancos y negros que se movían de izquierda a derecha en secuencia. Los cuadrados parecían representar una guía que le decía a mis dedos hacia dónde ir en el piano”, recordó el hombre de Denver. “Estaba haciendo cosas que no sabía que podía hacer”, explicó.

Al día siguiente llevó a su madre a una tienda de instrumentos musicales. Se sentaron frente a un teclado y un vendedor inició un speech de ventas para que se lo llevaran, mientras intentaba encenderlo. Derek se inclinó y lo hizo en su lugar. Tocó durante unos minutos y su madre se largó a llorar. “¿Qué estás haciendo?“, le preguntó ella. “Tocando el piano”, le respondió su hijo. El vendedor, que intentaba vender el piano infructuosamente, se acercó y le preguntó desde hacía cuánto tiempo lo tocaba. “Unas siete horas”, respondió Derek, que notó que el vendedor estaba sintiendo que se trataba de una broma, o en sus palabras, “una tomada de pelo”. Los más escépticos en redes aún descreen de sus palabras, porque consideran incomprobable que nunca haya tocado el piano con anterioridad.
Aunque Amato afirmó no haber tenido formación musical ni experiencia previa con el piano, en su juventud había experimentado de manera informal con otros instrumentos. En su etapa escolar sus inclinaciones eran deportivas. “Siempre he sido un atleta competitivo desde que era pequeño. Me prepararon para ser jugador de béisbol y como un niño entrenado en artes marciales mixtas. Mi padre era profesor de karate y policía y mi madre era… madre”, relató en un TEDx Talks.

Con esta nueva gran habilidad, el hombre que estaba hasta hace poco desorientado porque no sabía qué quería en la vida, abandonó su trabajo corporativo en telecomunicaciones para dedicarse por completo a la composición. Decidió abrazar este don y compartir su experiencia de vida.
Disfruta de las baladas al piano, con influencias de Elton John, Prince y Billy Joel, aunque prefiere no encasillarse en ningún género, dado que la música que produce escapa a su propio control. Publicó un primer álbum llamado Full Circle y escribió un libro sobre su experiencia, titulado My Beautiful Disaster.
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