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El apoyo qué Venezuela no le da a sus Maestros debemos generarlo nosotros desde la trasformación de nuestra percepción.
El miedo es la herramienta de control de quienes no tiene argumento, sobre todo pedagógico y de desarrollo personal, aturde y nubla la razón, con hambre no se puede trabajar, pero cuándo se desarrolla el respeto a la dignidad, la integridad no se vende por necesidad.
Sin darnos cuesta hemos permitido tener una identidad que se diluye, se desdibuja entre discursos, irrespeto y deformación de la misión del docente. De ser un pilar fundamental del proceso de construcción social, la docencia perdió su rol al perder la identidad. ¡Olvidamos lo que somos ¡
¡Y si no somos fichas de una tendencia política, no existimos!, Olvidamos que somos gestores de una formación celular de la sociedad, que somos formadores y sin los Maestros no podrá jamás existir la educación y por ende el progreso.
Nuestro rol es tan, pero tan importante que desde que existe el mundo, somos los formadores del SER.
¡Pero! Cuando se permitió el maltrato de la autoestima, a la autonomía en el aula, delegando nuestros derechos a líderes de plastilina, moldeados según sus oscuras conveniencias, el docente empezó a degradar su rol. Porque los derechos no se delegan, se viven y se defienden, ese paso de perder el poder de decidir, se diluyó permitiendo que el sistema perverso degradara tanto esta profesión formadora de formadores Y pasamos a ser mendigos de la dignidad, sin voz ni voto.
El hambre de justicia económica es real, pero el hambre de dignidad es terminal.
Si no somos capaces de manejar nuestras facultades emocionales para plantarnos con firmeza ante este maltrato y las cláusulas que buscan martirizarnos , continuaremos siendo víctimas de un sistema que nos quiere anulados. Pero la peor victimización, es ser Víctima de nosotros Mismos.
De la Resistencia al Rescate, expresa lo que con mucha fuerza e indignación, es la trasformación de nuestra propia autopercepción que estamos permitiendo que sea pisoteada.
Lo más sagrado que tiene una persona es su DIGNIDAD y esta depende de la estabilidad emocional, mientras no se entienda que no se puede depender de las expectativas de un aumento salarial que jamás cubrirá la realidad de las carencias, Sino del derecho que nos asiste por el solo hecho de ser persona, no se rescatara el digno rol de la docencia
Los anuncios del Primero de Mayo son Históricamente, paños de agua tibia para un cuerpo docente que carece de todo:
Apoyo espiritual, pedagógico, de infraestructura, y el más lacerante el del respeto. El Respeto que se Ejerce, no se negocia,
Pero CUIDADO: el hambre de justicia económica es real, pero el hambre de dignidad es terminal
La construcción de un país no puede recaer sobre unos hombros encorvados por la sumisión. El docente que investiga y profundiza sabe o descubrirá que la verdadera autoridad emana de la seguridad interna , no de un escalafón democrático
Una verdad amarga, pero necesaria, mientras el docente no se respete a si mismo nadie lo hará.
La falta de seguridad personal, baja autoestima, alimentada por el miedo a las represalias y la mediocridad o expulsión de un sistema represor se huele en las aulas.
Cuando un maestro habla desde el temor, pierde autoridad ante el alumno, ante el representante y por ende ante una autoridad represora. Ese vacío de poder personal, es el que permite que desde el ministerio de educación, gobernaciones, universidades, comunidades se pisotee la figura del EDUCADOR en todos los niveles.
La construcción de un país no se logra delegando los derechos, en Venezuela hoy el termino lucha ha sido degradado hasta la vacuidad. El desafió, ya no es una lucha externa por reivindicaciones que el sistema niega con sana, es fundamentalmente un rescate de la dignidad.
Invito a que se deje de esperar que las estructuras que nos anulan nos otorguen el valor que nosotros mismos hemos perdido. Cuando internalicemos que el respeto no es solo un sueldo o un título, que no sustituye la introspección de ser personas, rescataremos la autoridad moral individual del profesional de la docencia.
Donde florece la dignidad, el instinto de saciarse no alcanzara a devorar la rectitud del carácter.
EN la Venezuela Tierra de Gracia Ser maestro será el mayor honor y responsabilidad en nuestra sociedad
Atentamente
Rosa María López de Marín
Docente Especialista y Terapeuta
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