
La posición de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se acaba de complicar.
Por BBC
Este miércoles, el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) dio a conocer una acusación formal por narcotráfico contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios, entre ellos un senador oficialista, Enrique Inzunza Cázarez
En la larga historia de desencuentros entre Estados Unidos y México no había ocurrido algo así: que dirigentes en funciones y elegidos popularmente sean acusados y buscados por las autoridades del norte.
Rocha, quien rechazó los cargos, lleva décadas siendo el principal aliado en Sinaloa del movimiento que encumbró a Sheinbaum, la llamada Cuarta Transformación.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador lo convocó para su coalición desde los años 90. Y cuando en 2011 fundó el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el hoy todopoderoso partido de gobierno, Rocha fue el articulador clave de la operación en Sinaloa.
No es la primera vez que Rocha es protagonista de un escándalo mayúsculo, pero hasta ahora el exsindicalista y exprofesor de izquierda ha sobrevivido, en parte gracias a su vínculo con AMLO.
Esta vez, sin embargo, el escándalo parece diferente: no solo se trata de una acusación formal de un fiscal estadounidense con acceso a información privilegiada, sino que llega en un momento crítico para la relación bilateral.
Sheinbaum gestiona en la actualidad una difícil negociación con Estados Unidos en todos los temas: seguridad, migración y economía. El crucial Tratado de Libre Comercio (TMEC) entre ambos países y Canadá se está renegociando estos días.
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