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Luis BarragánOpinión

Luis Barragán: A debatir, pues

Loquívocos, malentendidos y traumas ya de características históricas, únicamente se superan con el debate actualizador, libre y abierto. Son muchos los años que no contamos con una polémica vigorosa sobre los temas fundamentales del país y, lejos de rehuir el temario, no queda otra opción que asumirlos con entera responsabilidad.

Un cantante que cotiza su popularidad con frecuencia, como todo profesional del ramo, tuvo ocasión de participar en el consabido y magnífico mitin de Puerta del Sol, en Madrid. Y no se le ocurrió otra cosa que dejarse llevar por la emoción de una consigna denigrante, coreada por algunos grupos concurrentes al acto, sobre la mona y, por supuesto, los monos que ejercen el poder, impedidos preventivamente los otros monos de la oposición de convertirse, entre los cuales nos contamos.

Presumiéndola una manifestación de su buena fe, o quizá tratando de evitar una baja en las cotizaciones para presumir la mala de nuestra parte, el famoso vocalista se disculpó. No obstante, es necesario constatar no sólo la peor intención de la reacción oficial, oficialista y oficiosa, sino dos importantes logros a favor y a pesar del publicitado incidente.

De un lado, actualiza poderosamente el problema y refuerza una solución encaminada a superar definitivamente la herencia positivista en Venezuela. En un país predominantemente mestizo, afortunadamente multicultural, hay que afrontar el asunto porque, precisamente, por esconderlo, encubrirlo y disimularlo, el resentimiento se abrió paso, como otros de una variada naturaleza, cual poderosa arma de ascenso al poder de esto que se conoce como socialismo del siglo XXI.

Del otro lado, como lo hubiese querido el gobierno venezolano y sus agentes diplomáticos y consulares, el evento en cuestión no fue un fracaso, sino todo lo radicalmente contrario: nos emocionó y lloramos en casa al ver a miles de compatriotas que han sufrido de un injusto, masivo y terrible desplazamiento en la búsqueda de un refugio, protección y estabilidad para la familia. No por casualidad, los paisanos se encuentran fuera de su patria y este es el otro punto a discutir: no fue exactamente por un viaje de placer. Entonces, a debatir las cosas por escabrosas que parezcan.

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