Tara: anatomía de una deformación
No es ni será fácil, miles de venezolanos se han tarado con el chavismo. Lo lamento, es así. Sé que es despectivo, pero en la hora de las crueldades y del cinismo chavistas nada es despectivo, que me digan lo que quieran no me importa es demasiado el daño que han causado los tarados del chavismo. “Tarado”, para explicarme, viene de la palabra “tara” y ésta del árabe ?ar?a: aquello que está defectuoso física o moralmente. En Venezuela con el chavismo la tara dejó de ser metáfora moral y se volvió parte entrañable y física sistema político.
Hugo Chávez la bautizó, es el primer tarado, el fundador. No el único. Maduro administró su taradez con miseria; Cabello la ejecuta día a día, le es innata; Jorge Rodríguez y Delcy la ostentan con feligresía. La lista es infinita.
La tara (deformidad) no es un accidente chavista es su condición existencial.
Socialismo: la tara del infame
El socialismo chavista fue una ceremonia de hambre con retórica de justicia social. Otra taradez totalitaria. Durante 25 años, la revolución socialista se proclamó moralmente superior mientras su obscena élite incubaba una oligarquía de corruptos con cuentas offshore, lujos universales y relojes de oro. Venezuela, que antes del chavismo fue potencia, descendió a una crisis de taradez económica y humanitaria sin precedentes. El socialismo y sus infames tarados lo prostituyeron todo, devastaron –y devastan– a la nación.
Y sin embargo, aún hay creyentes (chavistas y opositores): fieles de la podredumbre, devotos de la mentira, almas que confunden la virtud con la ignominia. El chavismo logró lo imposible: hacer de la tara un acto de fe.
Para Chávez no fue un error, intentó eternizar la infamia.
Crueldad: la tara del tirano
Nunca Venezuela había sido tan cruel consigo misma: hambre como política, cárcel como rutina, exilio como destino. La represión no fue exceso, fue su método; la miseria no fue consecuencia, fue su herramienta. Crueldad por diseño, como lo ha sido en toda tara socialista en la historia de la humanidad. En la Venezuela de Chávez, como en la URSS de Stalin, la Cuba de Castro, la China de Mao o en la Alemania de Hitler, la taradez de unos cuantos tiranos registró los peores momentos de crueldad que se hayan visto.
Veinticinco años de todo tipo de taras obviamente han causado estragos históricos. Nadie está inmune. Hay tarados por doquier. Es integral y masiva la deformación que causó el chavismo.
¿Cómo reconocer a un tarado (deforme moral)? Porque es chavista o lo excusa.
Corrupción: la tara del apestado
Robaron como si el país fuera un botín sin memoria: petróleo, oro, bitcoins, dólares, futuro. Con los chavistas, la corrupción dejó de ser delito para convertirse en cultura, en lenguaje, en reflejo condicionado del poder. Hicieron del malandro un icono, cambiaron por completo el paradigma del trabajo, del sacrificio, del esfuerzo y del talento, por el asalto y el robo. Chávez, el más ladrón de todos, creo una mafia de sopotocientos ladrones. No hay un chavista que no sea corrupto: “dime si eres chavista y te diré quién eres”.
Lo más grave: esa tara de corrupción cruzó fronteras y contaminó el continente. El chavismo fue la peste del siglo XXI. Hay que decirlo sin temblor: si la oposición repite la tara, Venezuela no saldrá nunca del abismo.
María Corina es una grieta de luz, enemiga de la tara corrupta. Hay esperanza.
Cobardía: la tara del cínico
El chavismo fue cruel con los venezolanos, pero mansito y rendido frente a extranjeros. Usaron toda su fuerza militar para golpear a venezolanos, pero cuando se enfrentaron a Estados Unidos, Colombia y hasta Guyana se rindieron en segundos. El Rey de España humilló a Chávez: “¿por qué no te callas?” Y se calló. Trump a Maduro, Delcy y Cabello. Llamaron “lacayos” a quienes tuviesen relación con Estados Unidos, hoy ellos no solo son lacayos, son sus arrastrados súbditos. Es el peor saqueo de nuestra historia. Vergonzoso.
La tarada fiera chavista, histérica y deforme, se volvió en trasquilado cordero mundial. Unos la robaron (Cuba e Irán); otros la vilipendiaron (EE.UU. y Guyana), todos sin excepción humillaron a la débil Venezuela chavista.
La dignidad nacional fue devastada por los tarados del chavismo.
Inmoralidad: la tara del criminal
La noticia no descansa y nosotros tampoco
