
El cambio político de Venezuela durante los últimos días, meses y años ha sido tan radical que cualquier visión que hayamos tenido del populacho o de la agudeza intelectual natural o artificial pasados nos deja sin aliento. Vemos el trillar en los hechos interpares políticos o en la simple agudeza del acontecer comunicacional diario, lo que podríamos llamar con desparpajo: el relato inconcluso o incompleto de una conversación sin sentido ni perspicacia; es un simple rodaje de frases y palabras que se sueltan al viento para la agonía de un conversar impreciso e insincero. Antes pudimos llamarlo baladí o superficial, pero en realidad, lo decimos con lamento, es el triste conclusivo de la inerme política del fracaso en nuestro país. Bien pudiéramos decir: ¡A lo que hemos llegado!
En ese enredo discursivo, donde la intelectualidad artificial humorística y prosaica supera a la inteligencia culta y versada, nos vemos obligados a discurrir con otras palabras sacadas del léxico cotidiano para hacernos entender, condicionando nuestra respuesta “por el momento”. Es algo inexplicable que nos lleva muchas veces a discurrir con reserva a favor o en contra de opiniones, especialmente de interlocutores radicados en el exterior. Uno de estos casos es referido a la intervención de Estados Unidos, intensificada a principios de 2026 con la «Operación Resolución Absoluta», caracterizada, según la IA por una profunda polarización, miedo y una división marcada en las opiniones: 1. Rechazo y Soberanía: donde una parte de la población, junto con diversas organizaciones, rechaza la intervención militar por considerarla una violación a la soberanía nacional y al derecho internacional. 2. Apoyo a la Intervención como solución: otros sectores, desesperados por la crisis política y económica, han visto con simpatía la intervención de EE. UU., como una vía para forzar un cambio de gobierno. 3. Miedo y preocupación: una gran preocupación y temor entre el ciudadano común por las consecuencias de un conflicto armado, incluyendo víctimas civiles y mayor destrucción, prefiriendo en muchos casos soluciones menos violentas. 4. Fatiga y prioridades económicas: algunos venezolanos muestran mayor preocupación por el impacto económico diario, como el aumento del precio del dólar, y el incremento permanente de precios en los productos básicos que por la intervención política en sí. Y de ese último punto extraemos el meollo del tema que queremos tratar hoy referido a las llamadas acciones o medidas económicas y/o fiscales, las que no han sido consideradas en su pleno contenido, especialmente el origen y finalidad en su verdadero sentido, especialmente, cuando se ha endosado su origen e intención mutua unilateral, a solicitud de propios venezolanos o al beneficio de intereses de USA. Punto este último que ha causada comezón en tirios y troyanos, que obliga al razonamiento sobre el perjuicio, que unos le adosan a la oposición política y otros al interés del sancionador.
Debemos reconocer que, es muy difícil entender la conflictividad situacional, que pudiéramos llamar política, no obstante, sugiere ser un conflicto político diferente al esperado, dado el complejo intervencionismo que tenemos. Para unos es el desenlace del perturbado conflicto que no termina de identificarse, mientras que para otros es la consecuencia del desastre generado por la conflictiva unidad opositora que nunca llego a conformarse como poder unitario, sino que por el contrario se transformó en un desastroso conflicto que permitió el fortalecimiento del movimiento “revolucionario”. Pero de mayor gravedad, la asunción del ataque supuestamente opositor emprendido por USA, avalado por líderes opositores dentro y fuera del país que ayudaron o vieron con buenos ojos la serie de ataques en contra de presuntos narco terroristas acusados ??de transportar drogas a Estados Unidos por medio de rutas en el Caribe y el este del Pacífico; ataques que vinieron acompañados de un despliegue militar en la región sin precedente. Por ello, han surgido muchas preguntas sobre la legalidad de estos ataques y las motivaciones “reales” detrás de estas acciones.
En esta conflictividad, han surgido muchas especulaciones, donde Venezuela ha estado en el centro de este conflicto y se piensa que Estados Unidos busca acceder a sus grandes reservas de petróleo y otros recursos minerales a través de acciones bélico-políticas que llevan ya cuatro meses en acción, y que a pesar de la incertidumbre han logrado visualizar cambios increíbles en la economía y en el orden público.
Lamentablemente el conflicto prosigue a pesar de que globalmente se ha intentado poner un alto la belicosidad y al pensamiento perverso inmerso en el problema y la diversidad discursiva se ha dirigido ponerle un alto a la escalada del conflicto con un llamado a la solidaridad internacional a unirse en protesta a estas agresiones militares y las previsibles consecuencias catastróficas para el país y la región.
¡Solo con racionalidad se logrará la paz!
La noticia no descansa y nosotros tampoco
