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OpiniónRafael García Márvez

Rafael García Marvez: Escribiendo de puntillas

No puede haber paz duradera sin justicia social, ni justicia social sin paz. Dalai Lama. No hay camino para la paz, la paz es el camino. Mahatma Gandhi

Evidentemente, no hay camino sencillo hacia la libertad en ninguna parte; y muchos de nosotros, como decía, Nelson Mandela, tendremos que pasar a través del Valle de la Muerte una y otra vez antes de alcanzar la cima de la montaña de nuestros deseos. Comentaba en artículos anteriores que los que estamos entregados enteramente, quienes tenemos nuestro oficio de columnista, de escribidor, como nuestro “modus vivendi”, asumimos mantener una lucha a muerte en contra del miedo o el desasosiego paralizante. Tener presente dentro de nuestros principios de la dignidad, la decisión de que algo en lo más profundo de nosotros es más importante que el miedo mismo. De cualquier forma, escribir hoy en día se ha convertido en un acto martirizante, atormentador; que ya de por sí, escribir, es estresante y agobiante. Hay que hacerlo con un cuidado excesivamente estricto, igual al cuidado que debe tener quien transita por un campo minado.

Siglos después, de modo idéntico, nos encontramos en esta reyerta que es un derecho congénito al ser humano, que no es otra cosa más grande que la libertad. En resumen, para Simón Bolívar, la libertad era un ideal multifacético que abarcaba la independencia nacional, la soberanía popular, la justicia social y la igualdad de derechos. En resumen, para nuestro Libertador, a quien tanto pondera esta “revolución”, la libertad era también, la conformación de gobiernos republicanos; todo ello enmarcado en el respeto a la ley y a un fuerte sentido de lo que significa la dignidad, la moral y el sacrificio personal.

Por otra parte, y transitando sobre otras trochas, aunque el futuro sea incierto, se puede –es más se debe– hacer planes a corto y mediano plazo que nos den un sentido de orientación, de ubicación bajo la concepción de que hay que hurgar, tantear, por aquí y más allá, dentro del análisis de la actual situación en la Venezuela de después del 3 de enero de 2026, fecha que dividió en dos toletes nuestra historia contemporánea. Por lo tanto, es muy importante mantenerse flexible y dispuesto a adaptarte si las circunstancias llegan a cambiar o toman otro rumbo, pero que al final la meta será la misma, se mantendrá inalterable.

En definitiva, al enfrentar y superar los desafíos, desarrollamos una mayor resistencia mental y emocional que nos enseña a no desanimarnos fácilmente y a levantarnos después de cada caída y a aprender de los procesos, de todos estos cambios, de estas metamorfosis que se están dando en nuestro país frecuentemente después del célebre tres de enero. Pues, entonces, tenemos obligatoriamente que intuir y familiarizarnos con ellas. Esto nos lleva a ser más fuertes, más capaces de adaptarnos y recuperarnos rápidamente de las adversidades; sí, aquí, en este lugar magnífico, ahora mismo, no queda tiempo para pensarlo con calma, debe ser ya, y como dije hace nada, ahora mismo… La mayoría de los objetivos importantes no se consiguen de la noche a la mañana, ni tampoco sin esfuerzos. La constancia nos da la tenacidad necesaria para seguir adelante —a pesar de los obstáculos, los fracasos temporales y las dificultades— hasta ver completada la tarea.

garciamarvez@gmail.com

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