
El grupo chií Hezbolá lanzó nuevos ataques contra el norte de Israel, que el Ejército interceptó, mientras representantes del Gobierno de Beirut y de Tel Aviv se reúnen en la Casa Blanca para adelantar negociaciones de paz.
Hezbolá defendió sus andanadas como una «respuesta a la violación del alto el fuego de Israel», que entró en vigor el pasado viernes, por sus ataques contra el sur del país.
Al menos tres personas murieron este jueves y otras dos resultaron heridas en bombardeos aéreos y ataques de artillería del Ejército israelí en el Líbano, donde la violencia no se ha detenido pese a este armisticio.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aseguraron haber identificado misiles provenientes del Líbano, que activaron las alarmas antiaéreas, y que, según los israelíes fueron interceptados.
Los ataques de Hezbolá suceden a la vez que el encuentro entre representantes diplomáticos de Israel y el Líbano en la Casa Blanca, con el objetivo de encontrar un acuerdo para que Tel Aviv cese los bombardeos sobre su país vecino.
Este potencial acuerdo podría reforzar el endeble alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, que considera que el país árabe debería ser incluido en lo acordado entre Washington y Teherán y lo ve como una condición indispensable para dejar de bloquear el estrecho de Ormuz.
En las conversaciones no participa Hezbolá, el autor de los ataques lanzados desde Líbano sobre Israel desde el inicio de este nuevo conflicto en Oriente Medio.
Solo desde la entrada en vigor de la tregua la medianoche el jueves hasta el domingo al mediodía, el Centro Nacional para Peligros Naturales y Alerta Temprana del Líbano contabilizó 220 violaciones del acuerdo, entre ellas 52 ataques de artillería, 15 incidentes con ametralladoras y siete bombardeos.
El Gobierno libanés ha rechazado que Irán negocie en su nombre en las conversaciones que mantiene con Estados Unidos en Pakistán y ha apostado por mantener estas negociaciones directas con Israel, que Hezbolá rechaza.
Hezbolá, aliado del régimen de Irán, entró en el conflicto como retaliación por la operación conjunta de EEUU e Israel sobre Teherán, lo que desencadenó una dura ofensiva de Tel Aviv contra el Líbano que ha provocado 2.294 muertos y 7.544 en siete semanas, según datos oficiales.
Con información de EFE
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