
La sucesora de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, intentó marcar territorio este jueves 23 de abril ante el arribo del nuevo encargado de negocios de Estados Unidos, John Barrett, al condicionar cualquier avance diplomático a la eliminación total de las sanciones contra el chavismo.
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Desde un acto de movilización en el estado Lara, la nueva mandamás del régimen saludó con aparente cordialidad al diplomático, pero evitó referirse a la estrategia de tres fases que el enviado norteamericano anunció para «ofrecer resultados» a la región. “Hoy llegó el nuevo representante diplomático de los Estados Unidos a Venezuela, y nosotros esperamos poder continuar nuestra agenda de trabajo, una agenda de trabajo que debe estar basada en el respeto, le damos la bienvenida, que debe estar marcando una cooperación que sea ganar-ganar para ambos países. Hemos dado adelantos y avances, pero falta, falta. No puede haber una sola sanción, ni que estar vigente una sola sanción en Venezuela”, soltó Rodríguez frente a la militancia.
En consecuencia, la cúpula chavista pretendió ignorar la hoja de ruta trazada por la administración de Donald Trump y el secretario Marco Rubio, la cual Barrett juró implementar apenas pisó suelo venezolano. Delcy obvió por completo los objetivos de la Casa Blanca y centró su discurso en la exigencia de beneficios financieros para el aparato estatal, en un intento por mostrar una fortaleza que los sectores disidentes cuestionan constantemente.
Por otro lado, la retórica de Rodríguez buscó posicionar al chavismo como una parte en igualdad de condiciones, a pesar de que el nuevo jefe de misión de Washington llegó con instrucciones precisas de ejecutar el plan de su gobierno. La actitud de la funcionaria reflejó la urgencia del régimen por obtener oxígeno económico a través del levantamiento de las medidas que asfixian sus cuentas internacionales.
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