
La defensa técnica del exministro Tareck El Aissami informó ante los tribunales de Caracas que el exfuncionario chavista padece un trombo en una pierna y complicaciones por una hernia discal, de acuerdo con los reportes divulgados por el exfiscal Zair Mundaray tras la última audiencia del caso judicial.
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El abogado detalló en su cuenta de X que el exvicepresidente ingresó al recinto de justicia cargado por funcionarios del Servicio Especializado para la Protección (Sesma), ante la imposibilidad temporal de utilizar su silla de ruedas. La condición física del imputado encendió las alertas de su equipo legal durante la sesión. “La abogada de El Aissami reveló que tiene un trombo en una de sus piernas y un problema por una hernia discal mal operada que le impide caminar”, expuso Mundaray sobre el cuadro clínico del detenido, quien permanece bajo medidas de seguridad extremas y requiere el uso de una capucha incluso para trasladarse a los sanitarios.
En medio de este escenario, la jornada presentó momentos de fricción entre los propios acusados por la trama de corrupción estatal. El Aissami dirigió un mensaje al resto de los procesados con la promesa de una futura libertad y el perdón hacia sus captores, una postura que causó rechazo inmediato entre varios de los presentes, quienes le recriminaron su responsabilidad directa en la detención masiva. A la par de este incidente, los penalistas solicitaron formalmente la anulación del juicio tras advertir múltiples irregularidades en el debido proceso. “Todos los abogados son sometidos a requisa personal al momento de ingresar, todo el recinto estaba tomado por funcionarios del Sesma y DGCIM”, relató el exfiscal.
Por otra parte, el debate sumó elementos de confrontación política cuando los representantes de El Aissami aseveraron que su cliente sufrió una traición originada por sus capacidades de liderazgo dentro de las filas chavistas. Del mismo modo, la defensa del exdiputado Hugbel Roa intervino para denunciar la vulneración de su inmunidad parlamentaria, y aseguró que su encarcelamiento obedece a una represalia tras intentar investigar presuntos esquemas de extorsión vinculados a Tarek William Saab.
Sobre las actuaciones del sistema judicial, Mundaray cuestionó la falta de independencia de la sala y acusó a los fiscales encargados de convalidar constantes atropellos legales con el aval de la Sala Penal. “Lo que viene ocurriendo en el juicio del caso PDVSA-CRIPTO pone en evidencia que probablemente los operadores de justicia son tan corruptos como El Aissami y su círculo íntimo”, sentenció.
