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Luego de la avasallante frustración generada el pasado primero de mayo entre los diferentes sectores de los trabajadores, ante el desafortunado documento firmado por la Mesa Nacional de Diálogo para los consensos laborales y sociales el pasado 30 de abril, cuyo contenido sepultó aún mas el salario sustituido como política de estado bajo el concepto de Ingreso, se vislumbra un escenario de movilizaciones y de confrontación sociolaboral.
Al impactarse el panorama político en los albores de 2026 con la salida abrupta del exmandatario Maduro hoy justificadamente prisionero en una cárcel de Brooklyn, Nueva York, se generaron en el país expectativas de cambio político, económico y social, que transcurridos casi 5 meses son asignaturas pendientes ante el deterioro pronunciado de la condición de vida de la población.
Si nos focalizamos en el contexto sociolaboral se ha pretendido normalizar la matriz de opinión donde los trabajadores solo aspiran a un salario equivalente a la canasta básica alimentaria, cuando en realidad las exigencias de los sindicatos, gremios, federaciones y centrales sindicales, se extienden igualmente al restablecimiento de los convenios colectivos, de los diferentes componentes del sistema de relaciones de trabajo ante el pésimo servicio de las inspectorías y tribunales del trabajo y a la construcción de un sistema de seguridad social integral que dote al trabajador pensionado y jubilado a asistencia médica y pensiones dignas.
La repuesta de los diferentes actores laborales durante el presente año es diversa como destacaré a continuación. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, aseguró el 23/02/2026 que la denominada “Constituyente Laboral”, garantizará los derechos y beneficios de los trabajadores venezolanos, luego de encabezar una reunión de revisión sobre los avances de este proceso, informó que durante el encuentro se evaluó el desarrollo de esta instancia y reiteró que su objetivo central es “fortalecer la protección social” de la clase trabajadora. La llamada Constituyente Laboral comenzó formalmente el 15 de diciembre con la realización del Congreso Nacional Constituyente de la Clase Obrera”.
Por otra parte, el 23/04/2026 el diputado opositor Luis Augusto Romero anunció que el Parlamento de Venezuela, de mayoría oficialista, “prevé debatir una reforma de la ley del trabajo, en medio de crecientes protestas por el deterioro del salario mínimo, equivalente hoy a 27 centavos de dólar al mes, según la tasa oficial. «Vienen nuevos debates. Tendremos que debatir la ley orgánica del trabajo. (…) Ese debate vendrá y toda una serie de reformas paulatinas que el país está requiriendo”.
En ese contexto señalamos las declaraciones el 11/03/2026 del integrante del Consejo Administrativo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Jorge Roig, quien propone una nueva dinámica para el cobro de prestaciones sociales, durante la entrevista destacó que “no es justo que leyes como la de Inamovilidad Laboral, protejan a un “mal trabajador” y la desconexión entre los beneficios legales y el establecimiento de un sistema temporal o provisional que permita al trabajador decidir si acumula o no las prestaciones sociales, de modo que permita flexibilizar el cobro de prestaciones sociales”.
Adicionalmente, La Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) planteó el 12/05/2026 la necesidad de actualizar la Ley Orgánica del Trabajo para incluir nuevas dinámicas laborales, a través de Tiziana Polesel, vicepresidenta de la organización, señaló que “el debate en torno a la normativa no debe enfocarse solamente en los salarios y en las prestaciones sociales, sino también en la inclusión de otras modalidades como el teletrabajo y las contrataciones por horas”.
Por el lado del movimiento sindical, el 15/04/2026 el Encuentro Nacional de Trabajadores donde participaron las principales centrales y gremios del país concretó una alianza estratégica para exigir ingresos dignos. Más de 300 dirigentes, provenientes de 19 estados, acordaron una hoja de ruta que prioriza la movilización de calle como mecanismo de presión inmediata. Esta alianza sin precedentes donde participaron representantes de las centrales CTV, CUTV, ASI, UNETE, CGT y CODESA, la Federación Venezolana de Maestros y el Colegio de Enfermería de Caracas, los trabajadores universitarios y las federaciones de jubilados, acordaron “la defensa del salario como parte de la lucha por las libertades democráticas en el país. Esta articulación busca poner fin a la bonificación de la economía y rescatar la dignidad de quienes sostienen el aparato productivo nacional”. Siendo evidente que la firma del Documento de la Mesa Nacional de Diálogo para los consensos laborales y sociales firmado el 30/04 en nombre de los trabajadores por representantes de ASI y CTV es una ruptura alevosa con el Acuerdo del Encuentro Nacional de Trabajadores.
Así también del lado sindical se debe señalar la contradictoria y confusa convocatoria de una agrupación denominada “La Coalición Sindical Nacional de Trabajadores”, quien organizó y llevó a cabo una movilización pacífica el 02/05/2026 hacia la Embajada de Estados Unidos en Caracas para “exigir salarios dignos, pensiones justas, libertad sindical, liberación de presos políticos y el cese de la represión laboral” ante un gobierno extranjero.
Por lo expuesto acometer las aspiraciones sociolaborales señaladas implica promover espacios que convoquen al liderazgo legitimo actual del pais. Esa tarea no puede ser encomendada a la actual Asamblea Nacional, este organismo no refleja el verdadero país político y social presente hoy, pretender reformar la Ley orgánica del Trabajo normativa que es la segunda mas importante luego de la Constitución Nacional, es tarea del nuevo estado de Derecho que surja de elecciones generales que legitimen a todos los poderes públicos.
Ahora bien, esto no implica paralizarnos, todos estos enunciados apuntan a que es un asunto esencial de la sociedad venezolana, a atender de inmediato, en tono de urgencia, que amerita la conformación de un escenario de amplia convocatoria sin exclusiones, para abordar los temas señalados en el ámbito de las relaciones de trabajo, sin cortapisas, ni prejuicios que permitan un acuerdo transitorio, hacia la concreción de políticas públicas de emergencia que doten de poder adquisitivo y de seguridad social integral a un país que sobrevive a la ruina y a la precariedad.
Froilán Barrios Nieves
Movimiento Laborista
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