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Eleisi Espina AlmarzaOpinión

Eleisi Espina Almarza: Luchas, siempre luchar

Es cierto que se han cometido errores —nada que provenga de este gobierno casi treintañero es positivo y debemos evitarlo—; errores, sobre todo, por falta de comunicación previa. Todo sindicato que negocie las reivindicaciones de sus trabajadores debe alcanzar acuerdos con los patronos. En Venezuela, la gran mayoría debe pactar con el Estado-Patrono, con quien nos hemos visto obligados a sentarnos para lograr conquistas elementales.

Recuerdo que en el año 2004, específicamente el segundo lunes de diciembre, me correspondió conducir una huelga contra el gobierno de Chávez que dirigía el INH. Aquella acción nos llevó a trancar la bajada de Tazón, en la entrada de Caracas, frente al Hipódromo La Rinconada. La ciudad quedó paralizada toda la mañana hasta que el entonces ministro de Finanzas, Nelson Merentes, se presentó. Tuve que sentarme con él a discutir las bases del conflicto y su solución; posteriormente, en cadena nacional, se anunciaron las respuestas a los problemas de los trabajadores hípicos.

Sentarse con los patronos no es un sacrilegio; es parte del ejercicio sindical. El problema estriba, primero, en la volatilidad de las redes sociales frente a lo que ha representado la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) durante más de 80 años. Debemos protegerla por ser la herramienta de lucha más sólida en el mundo laboral venezolano. El segundo punto crítico es la falta de comunicación con las federaciones nacionales y regionales sobre los pasos estratégicos a seguir.

Nuestra lucha es permanente y no se agotará. La consecución de un salario digno, que reconozca el valor real del esfuerzo laboral, seguirá siendo el faro que alumbre nuestro combate diario. Jamás desmayaremos; como tampoco fenecerán nuestros esfuerzos por el respeto a la autonomía y la libertad sindical. Esto va más allá del cumplimiento de los Convenios 26, 87 y 144 de la OIT; se trata de recuperar los estándares de democracia que nuestro país disfrutó durante cuatro décadas.

Nuestra lucha debe ser la de todos: en unidad monolítica, para que nada ni nadie la quiebre. Debe ser más fuerte que las órdenes emanadas desde Miraflores para pisotear nuestros derechos. Nuestra causa, enmarcada en la democracia y la libertad, busca un cambio estructural en la conducción del Estado; es el arma cívica más letal que nos corresponde empuñar.

Por lo tanto, compañeros, vuestras experiencias políticas y sindicales deben orientarnos a construir una narrativa que acentúe la crítica constructiva. Debemos fortalecer nuestra antorcha de combate contra estos gobiernos anti obreros y, apelando a nuestra sindéresis política, defender a la CTV como institución. La organización está por encima de cualquier individualidad cuyos procederes sean contrarios a su historia de lucha.

Compañeros,

¡Adelante, por encima de las tumbas, adelante!

Afectuosamente,

ELEISI ESPINA ALMARZA

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