
La película Aún es de noche en Caracas llegó a Netflix con una propuesta clara: retratar el impacto del colapso social venezolano desde una perspectiva íntima. Producida por el actor venezolano Édgar Ramírez y dirigida por las cineastas Mariana Rondón y Marité Ugás, se inspira en la novela La hija de la española, de Karina Sainz Borgo.
Por: TN
El film se sitúa en el contexto de las protestas de 2017 para construir un relato atravesado por la violencia y la incertidumbre.
La historia sigue a Adelaida, una mujer que enfrenta la muerte de su madre en un escenario hostil que no le permite procesar el duelo con dignidad mientras siente como a su alrededor, la vida cotidiana se desmorona: su casa, el entorno y sus vínculos dejan de ser espacios seguros.
La película evita cualquier lectura histórica, ideológica o distancia analítica: solo hay asfixia. Adelaida no observa los hechos, los padece.
La puesta en escena refuerza ese clima. Sin música incidental, el film recurre al sonido ambiente y a los silencios para construir una atmósfera opresiva que también refleja el estado emocional de la protagonista. La cámara no la acompaña sino que la persigue, trasladando el conflicto social a un plano personal, dominado por la tensión y la paranoia.
Más que explicar una crisis, la película expone sus consecuencias. Aún es de noche en Caracas se configura como un thriller psicológico donde el sistema opera como una amenaza constante y la huida aparece como una opción, aunque nunca se presenta como la opción más segura.
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