
La sauna Adán, uno de los lucrativos negocios que poseía el suegro de Pedro Sánchez, operó sin licencia durante 8 años, tal y como ha desvelado El Debate. Sin embargo, a la luz de los innumerables documentos a los que ha accedido este periódico, su ‘salón de belleza’ reconvertido en ‘gimnasio sauna con bar’ fue un local donde la policía constató que allí acudían «jóvenes de los barrios periféricos a ejercer la prostitución», así como la existencia de drogas.
Por El Debate
En concreto, un acta de la Policía Municipal fechada el 25 de abril de 1995 documenta que en el local de la calle San Bernardo, 38, propiedad de Muface y alquilado por Sabiniano Gómez, en el que venía desarrollando su actividad ilegal, en realidad tenía lugar una actividad distinta a la permitida por la licencia concedida tras ocho años sin ella y dos precintos: la gestión de un ‘gimnasio sauna con bar’, pues los agentes observan que «no existe tal gimnasio», sino que, en la planta sótano, hay «una sala de protecciones donde se exhiben a los clientes películas pornográficas», al igual que en el bar y en las televisiones que se encuentran en el local.
Asimismo, una vez que la policía realiza la inspección, encuentra en las «papeleras del local, así como en la sala de masaje y en la sauna, preservativos usados» y observa «como el local dispone de 14 cabinas individuales con puerta y colchones donde se realizan prácticas sexuales», tal y como confirman las personas allí presentes y el propio «encargado de la limpieza», que recoge los preservativos de forma habitual.
De hecho, durante el registro, la policía documenta la existencia de varias personas en el local, dos de ellas en el «interior de una cabina sauna desnudos y en estado de erección», además de otra persona que se encontraba en la sauna. Allí recogieron un preservativo usado y junto a él un «bote con restos de Poper (sic)».


En este punto cabe señalar que no es el único momento en el que se constata la existencia de trapicheos de droga en las inmediaciones del local, pues, según relató Alejandro Entrambasaguas en este periódico, en las inmediaciones de la sauna Adán, la Policía interceptó a un individuo justo tras salir del local, entregando un envoltorio con cocaína de alta pureza a cambio de dinero. El paquete contenía 94 miligramos con un 25,7 % de principio activo, escondido dentro de una cajetilla de tabaco. «Los funcionarios de la Policía Nacional observaron la entrega del paquete tras la salida del acusado del local. En su poder se halló la droga, camuflada en sus pertenencias», describió.
Además, aquella tarde del 25 de abril de 1995, los agentes que realizaron la inspección tomaron declaración a las personas que allí se encontraban y ratificaron que el recepcionista se encarga de suministrar a la entrada del local «tantos preservativos como sean necesarios» previo pago de la entrada.
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