
En el caso de Palo Negro, los cortes de luz, además de extenderse en cantidad de horas, ya no son la excepción, sino la regla diaria.
Por Rodolfo Gamarra | El Siglo
Según relataron los comerciantes afectados, los apagones se han vuelto sistemáticos y afectan en promedio cinco horas continúas al día. La situación ha destruido mercancía, paralizado ventas y puesto en jaque la economía local.
Maite Bravo, administradora de un negocio de productos refrigerados y repostería, explicó que en solo 48 horas perdió 25 tortas por la paralización de sus equipos de refrigeración.
«Antes teníamos cortes interdiarios, ahora son diarios. No podemos producir al mismo ritmo porque todo se daña», afirmó la comerciante.
La encargada del local aseguró que han tenido que reducir su producción de manera deliberada para evitar pérdidas mayores. «Es un retroceso defensivo. Generamos menos para no tener que devolver dinero por productos en mal estado», agregó.
La tecnología se detiene
Un comerciante de repuestos de electrodomésticos y duplicado de llaves de origen extranjero, que prefirió mantener su nombre en reserva, señaló que durante el 70% de la jornada no puede generar ingresos. La maquinaria de precisión y los sistemas de facturación dependen por completo de la electricidad.

«Sigo pagando el alquiler completo, pero vendo casi nada. Mis ingresos son bajos mientras los costos fijos siguen al cien por ciento», denunció el microempresario. Para él, la situación es insostenible a mediano plazo.
Proteínas en riesgo

Jazmín García, encargada de una carnicería local, describió un panorama preocupante.
Aseveró que los cortes se concentran entre las 9:00 am y las 3:30 pm, justo en el horario de mayor movimiento.
«La carne no se daña del todo, pero suda. Pierde calidad y aspecto, y la gente no la quiere comprar», explicó García.
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