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Hay fuerzas que la economía no explica y que la precariedad no logra detener. Lo que viví el pasado sábado 9 de Mayo con un grupo de docentes en el Municipio Antolín del Campo del Estado Nueva Esparta, no fue una jornada de formación, fue un acto de insurrección ética.
En un contexto donde el transporte falla, los servicios escasean y el salario es un agravio a la inteligencia, estos docentes se presentaron con una mística inquebrantable. No buscan una remuneración inmediata, buscan rescatar su dignidad.
Cuando el ser humano decide dar lo mejor de sí mismo, la vocación deja de ser una palabra vacía para convertirse en resistencia. Estos docentes están demostrando que:
Su compromiso es más fuerte que los obstáculos logísticos;
La verdadera transformación comienza por reconocerme como un SER que cuando conecta el pensar, el sentir y el actuar, el valor propio se convierte en las más fuerte herramienta acompañada de la bendición de Dios para vencer la miseria;
El deseo de crecer en dignidad, es el motor que empezó a cambiar la realidad educativa de este hermoso municipio y de una Venezuela, Tierra de Gracia.
Hoy, mientras me preparo para mis retos personales escribo este artículo para honrar a ese gran equipo, no solo a los docentes sino a todos los que decidieron acompañarnos, a ellos mi agradecimiento, en especial al organizador de esta maravillosa experiencia de aprendizaje. Les honro por esa entrega absoluta. Este proyecto que empezó a gestarse el pasado año y nació el sábado 9 con una duración de tres meses, avanza con la meta de llegar a 9 meses, les contaré el progreso de este camino que apenas comienza porque cuando un maestro se dignifica, nos dignificamos todos.
“Solo el conocimiento que nos hace libres es digno de ser llamado tesoro.
El conocimiento te hará libre”
Atentamente
Rosa María López de Marín
Docente, especialista y Terapeuta
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