
El 11 de abril, un ciudadano mexicano fue encontrado sin vida en su celda en el Centro Correccional de Winn, Louisiana. Con este caso, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) contabiliza ya 15 mexicanos fallecidos en lo que va de 2026 mientras estaban detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. La causa de muerte permanece bajo investigación.
Por infobae.com
Es en este contexto donde cobra especial relevancia una pregunta que pocos se atreven a formular abiertamente.
La paradoja que nadie quiere ver
Un análisis publicado por The Atlantic y firmado por el historiador Geraldo L. Cadava revela un dato que incomoda por igual a conservadores y progresistas: a lo largo del último medio siglo, los latinos pasaron de representar una fracción mínima de los agentes de la Patrulla Fronteriza a constituir la mitad de toda la fuerza.
Es decir, los agentes que detienen, deportan —y en algunos casos matan— a migrantes latinoamericanos son, en muchos casos, latinos ellos mismos. Muchos de ellos, mexicanos o hijos de mexicanos.
“Estoy protegiendo a mi comunidad”
La explicación más directa no viene de académicos, sino de los propios agentes. Claudio Herrera, un inmigrante mexicano que se convirtió en agente de la Patrulla Fronteriza, dijo en una entrevista con CNN que cuando la gente le pregunta si no le avergüenza detener a los suyos, él responde que no, porque considera que está protegiendo a su comunidad.
Esta lógica, señala The Atlantic, no es excepcional. Los videos de reclutamiento de la Patrulla Fronteriza presentan a latinos y los atraen con relatos sobre la emoción del trabajo, las drogas que interceptarían, los criminales que arrestarían y la disciplina que adquirirían durante el entrenamiento.
El perfil de quienes eligen ese camino
La ruta hacia una carrera en el ICE o la Patrulla Fronteriza suele comenzar mucho antes de la academia. En Texas existen cerca de mil clubes de justicia criminal en preparatorias. En escuelas como Horizon High School, a media hora del centro de El Paso, los maestros son exoficiales y se organizan ferias de empleo donde agentes federales explican los beneficios de trabajar en el sector.
En uno de estos casos documentados, el padre de una aspirante emigró desde México y pasó años trabajando como chofer con la esperanza de darle una mejor vida a su hija. Cuando la escucha hablar de trabajar para la Patrulla Fronteriza, comenta con orgullo que todo su esfuerzo está empezando a rendir frutos.
El atractivo económico también pesa. Los anuncios de empleo que circulan en estas comunidades fronterizas ofrecen salarios iniciales de alrededor de 50 mil dólares anuales, una cifra significativa para familias de bajos ingresos.
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