
Con Nicolás Maduro Moros en el poder, comenzó a crecer una lista de personas desaparecidas tras ser detenidas por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Se trata de dirigentes políticos, empresarios y militares de quienes, años después, no hay rastro conocido.
Por Sebastiana Barráez | Infobae
En esa larga cadena de denuncias por desapariciones forzadas vinculadas al sistema carcelario, aparecen casos en los que las familias aseguran no haber recibido nunca una llamada, un mensaje, ni siquiera a través de algún excarcelado o custodio, y mucho menos una comunicación de autoridades policiales o judiciales.
La llamada revolución bolivariana, impulsada por Hugo Rafael Chávez y un grupo de comandantes que alcanzó el poder en 1998 con un discurso de humanismo, y que ahora representa en el interinato Delcy Eloína Rodríguez Gómez, enfrenta hoy señalamientos por casos de desaparecidos que ni siquiera son mencionados oficialmente.
Los nombres de Alcedo Mora y de los hermanos Vergel figuran entre los primeros reportes de desaparición en manos de cuerpos de seguridad. A Hugo Enrique Marino Salas se lo llevó la Dgcim del aeropuerto de Maiquetía, el 20 de abril de 2019.
La familia del teniente coronel Juan Antonio Hurtado Campos mantiene la esperanza de encontrarlo desde que el general Vladimir Padrino López aseguró que había sido degradado y expulsado, junto a otros 32 militares, en el patio del Fuerte Tiuna. Y Carmen Teresa Navas recorre cárceles desde enero 2025 en busca de su hijo, Víctor Hugo Quero Navas.

Mientras algunas familias no se cansan de buscar y otras sostienen reclamos de justicia durante años, la historia ofrece paralelos: en Argentina, las Madres de la Plaza de Mayo, con su pañoleta blanca, hicieron visible desde los años setenta la exigencia de saber dónde estaban los desaparecidos de la dictadura de Jorge Rafael Videla. También hay madres buscadoras en contextos de guerra y violencia, como en Siria y Colombia, con desaparecidos atribuidos a guerrillas y paramilitares.
En México, la crisis de desapariciones ligada al narcotráfico dio origen a colectivos de búsqueda con alta exposición pública, reactivada tras hallazgos como el del llamado “rancho del horror” de Teuchitlán.
Casi ocho años
La familia del teniente coronel (Ej) Juan Antonio Hurtado Campos asegura no tener noticias de él desde el 4 de septiembre de 2018, cuando el jefe de la Dirección de Asuntos Especiales (DAE) de la DGCIM, teniente coronel (GNB) Alexander Enrique Granko Arteaga, lo sacó del Palacio de Miraflores.
Han pasado siete años y siete meses entre la angustia y la expectativa de sus seres queridos, quienes mantienen la esperanza de que el oficial esté recluido, sin registro público, en alguna de las cárceles del país, atrapado entre traslados y expedientes.
Dora Hurtado, hermana del militar, recuerda que Juan Antonio estaba de vacaciones cuando ocurrió el intento de magnicidio contra Nicolás Maduro Moros el 4 de agosto de 2018. Meses antes, añade, había regresado de Rusia tras cumplir una comisión de trabajo.
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