
Durante más de un siglo, la momia de un niño egipcio de ocho años permaneció como una pieza más dentro de la colección del Archdiocesan Museum en Wroc?aw (Breslavia), Polonia, sin revelar los secretos que guardaba bajo su estructura de lino. Tras un exhaustivo análisis científico iniciado en 2023 por la Universidad de Breslavia, bajo la dirección de la profesora Agata Kubala, un hallazgo inédito captó la atención de la comunidad arqueológica internacional: la presencia de un objeto desconocido oculto en el tórax del cuerpo.
Por: La Nación
El descubrimiento, logrado mediante tomografías computarizadas y radiografías de alta resolución, plantea un misterio sobre la identidad del infante y las prácticas funerarias del periodo ptolemaico. La pieza, que llegó a tierras polacas en 1914 tras ser adquirida por el cardenal Adolf Bertram, fue sometida a su primer examen radiológico sistemático en 2025. El equipo de expertos, que publicó sus resultados en la revista Digital Applications in Archaeology and Cultural Heritage, utilizó técnicas digitales para explorar el interior del cuerpo sin necesidad de retirar las vendas.
Esta intervención no invasiva permitió determinar que el menor murió hace aproximadamente 2000 años y que su momificación siguió los procedimientos tradicionales, como la excerebración transnasal y la retirada de órganos internos, aunque con un nivel de lujo moderado que sugiere un origen social intermedio. Sin embargo, la mayor incertidumbre gira en torno al objeto hallado sobre el pecho, ya que las imágenes procesadas con software especializado sugieren que podría tratarse de un papiro que contenga el nombre del niño o una fórmula ritual protectora para su travesía hacia el más allá.
Otra hipótesis planteada por el medio Arkeonews indica que el elemento podría ser un amuleto, colocado estratégicamente por los embalsamadores. Pese a la precisión de los escáneres, el estado de fragilidad extrema del cartonaje que recubre al infante impide cualquier acceso físico directo. Intentar retirar esta cubierta protectora, que ya presenta daños estructurales, conllevaría un riesgo de deterioro tanto para el objeto como para el resto del conjunto arqueológico.
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