
En comparación con Irán, la operación realizada en enero por el gobierno de Trump en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro sí parece un éxito, al menos desde la perspectiva estadounidense.
Por: NY Times
La inestabilidad era una gran preocupación antes del ataque (aquí puedes leer sobre eso, en español). ¿Derrocar a un autócrata consolidado sumiría en el caos a un país repleto de armas? Tres meses después, la respuesta es no. No se han producido actos de violencia notables desde la operación, y la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez, ha afianzado un férreo control sobre el gobierno y las fuerzas armadas.
Tampoco ha llevado a Estados Unidos a enredarse en una prolongada ocupación terrestre en la región. Casi todas las fuerzas militares estadounidenses que participaron en el derrocamiento de Maduro ya se fueron a otros lugares. Venezuela no ha recibido hasta ahora ningún préstamo ni ayuda significativa del gobierno estadounidense.
Estados Unidos parece tener un socio flexible en Rodríguez y un nuevo país firmemente dentro de su esfera de influencia. Si hacemos a un lado las múltiples preocupaciones legales y éticas que plantea invadir y capturar al presidente de otro país, algunos de los temores sobre lo que podría ocurrir en Venezuela no se han materializado; incluso ha habido algunas pequeñas victorias.
Sin embargo, todo esto viene acompañado de una salvedad importante.
Aún es pronto. Pero el gobierno de Trump sigue sin conseguir uno de sus grandes objetivos: que las empresas estadounidenses inviertan directamente en Venezuela para desarrollar sus recursos petroleros.
Salir de la economía sumergida
La transformación de Venezuela en un protectorado estadounidense ha sido rápida y dramática.
Rodríguez ha sido fundamental en esa transformación, pues ha cambiado leyes a instancias de Estados Unidos y recibido con alfombra roja a funcionarios e inversionistas estadounidenses.
Esto también tiene algunas ventajas para Venezuela. La inmensa riqueza de recursos naturales del país ha salido de la economía sumergida. Las refinerías estadounidenses están comprando más petróleo venezolano. Estados Unidos ahora compra al menos algo de oro venezolano. El gobierno de Trump ha ayudado a negociar acuerdos relacionados con petróleo y minerales entre el régimen de Venezuela y los comerciantes occidentales de materias primas.
Estos cambios han aumentado significativamente los ingresos del régimen de Venezuela. Ahora vende recursos a precios mundiales, en lugar de hacerlo a través de estratagemas poco claras y llenas de intermediarios. Parte de esos ingresos se utiliza para comprar productos estadounidenses en el marco del plan comercial negociado por el gobierno de Estados Unidos.
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