
La cúpula que aún sostiene las riendas del chavismo en Venezuela, intenta desesperadamente desviar la atención de la opinión pública.
Por: lapatilla.com
En declaraciones ofrecidas este martes 28 de abril, Diosdado Cabello —quien mantiene sobre su cabeza una recompensa de $25 millones de dólares por parte de la justicia estadounidense— aseguró que las recientes movilizaciones de Delcy Rodríguez no responden a una aspiración electoral, sino a una «peregrinación» nacional por la exigencia de levantamiento de sanciones.
Desde que fuerzas militares de EEUU capturaran a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, el régimen ha buscado reconfigurarse bajo la sombra de las sanciones internacionales.
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En un tono que mezcla la ironía con la defensiva, Cabello arremetió contra los sectores opositores que denuncian el uso de recursos públicos para posicionar a Delcy Rodríguez como la nueva cara del movimiento.
«Distintos grupos, sectores opositores, así han hecho sus planteamientos y los hemos escuchado. A veces nos tenemos que cargar de paciencia porque creen que hay una campaña electoral. No hay campaña electoral. Hay una gran jornada de peregrinación para exigirle al mundo que levante las sanciones que tienen contra Venezuela», afirmó el número dos del chavismo.
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Mientras Delcy Rodríguez recorre el país con una narrativa centrada en el victimismo por las sanciones, la realidad en las calles muestra una estructura de campaña clásica: tarimas, movilización forzada de empleados públicos y una omnipresencia mediática que busca llenar el vacío dejado por la captura de Maduro.
A pesar de la retórica de Cabello, la comunidad internacional mantiene su firme postura. La recompensa por Diosdado Cabello sigue vigente, y las sanciones —que el régimen intenta calificar como una agresión «contra el pueblo»— están dirigidas específicamente a asfixiar las redes financieras de quienes hoy intentan sostener un sistema en crisis.
La supuesta «peregrinación» parece ser, en realidad, el último cartucho de un régimen que se niega a aceptar una transición democrática, utilizando la fe y el sentimiento nacionalista para camuflar sus ambiciones de permanencia en el poder.
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