
Un reciente operativo militar en los límites de la sierra de Sinaloa y Durango volvió a poner en la mira a Aureliano Guzmán Loera, alias “El Guano”, el hermano más buscado de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Por infobae.com
La madrugada del 22 de abril de 2026, fuerzas federales desplegaron un dispositivo con helicópteros Black Hawk. Aunque se reportaron detenidos y un blindaje inusual en la región de El Durazno, Durango, la Secretaría de la Defensa Nacional confirmó que Aureliano Guzmán no estaba entre los aprehendidos.
Actualmente el gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de 5 millones de dólares por información que lleve a la detención del tío de Los Chapitos, sin que hasta ahora haya podido caer el escurridizo líder del Cártel de Sinaloa, de los pocos capos de la vieja escuela que aún quedan en libertad.
Más allá del fallido intento de captura, el operativo volvió a colocar en el foco a la familia Guzmán Loera, una dinastía clave en la estructura del Cártel de Sinaloa, cuyos integrantes han tenido destinos marcados por el poder, la violencia y la persecución.
La familia Guzmán Loera
El núcleo Guzmán Loera está marcado por lazos de sangre y lealtad, pero también por traiciones y rupturas. Emilio Guzmán Bustillos y Consuelo Loera Pérez, los padres de Joaquín, procrearon al menos 11 hijos, de los cuales ocho fueron varones y tres mujeres.
Varias muertes en la infancia, accidentes y asesinatos han reducido el número de hermanos vivos, pero los que permanecen han tenido roles clave en el cártel o han optado por el bajo perfil.
La familia extendida incluye medio hermanos, primos y sobrinos como Ernesto Guzmán Hidalgo y Los Chapitos, que han participado activamente en la estructura criminal.
La madre, Consuelo Loera Pérez, y las hermanas tuvieron o han mantenido un perfil discreto, pero han sido figura de apoyo y resguardo de tradiciones en La Tuna.
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