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ActualidaddádivasInternacionalesJosé Luis Ábalospagos de Koldo

Ábalos encalla en su justificación de los pagos de Koldo y de las «dádivas»

Tras cinco meses en prisión y casi un mes de juicio, José Luis Ábalos tuvo ayer la oportunidad de explicarse ante el tribunal. El exministro de Transportes defendió su inocencia, negó pagos y dádivas del empresario Víctor de Aldama y se desmarcó de los contratos de mascarillas en el disparadero, responsabilizando a sus subordinados. Durante casi seis horas, Ábalos no perdió la oportunidad de cargar contra la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil –«el sesgo es permanente», se quejó–, llegando a encararse con el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, ante quien se jactó de que en cuatro años de investigación «no me han encontrado dinero en una cuenta bancaria» en el «gran caso de corrupción de las mascarillas».

Por larazon.es

El exministro de Pedro Sánchez –a quien evitó señalar, aunque se quejó de la auditoría de Óscar Puente– volvió a intentar esparcir dudas sobre el origen de la investigación de la UCO, que considera se puso en marcha antes de que el Congreso concediese el suplicatorio. Una investigación que vinculó con una conversación en abril de 2021 del excapitán Juan Vicente Bonilla –actual gerente de Seguridad del Servicio Madrileño de Salud– con un confidente en la que este último puso de manifiesto la necesidad de acabar con los «rojomorados» y se refirió a Koldo García, asesor del ministro Ábalos, como «la mano derecha de los que trincan».

A diferencia de lo que dijo su mano derecha, el ex secretario de Organización del PSOE negó que Ferraz le pagase con las ya célebres «chistorras». «A mí nunca me ha pagado con billetes de 500 euros», aseguró a preguntas de su letrado, Marino Turiel.

“Me parece grosero”

Tampoco se olvidó de Aldama, quien afirmó haber pagado al exministro y a su asesor entre tres millones y medio y cuatro millones de euros, tanto en el ministerio como en su vivienda. «Decir que se me entregó en mano y delante de Koldo me parece grosero y no hay ninguna evidencia de ello», se defendió.

El exministro admitió que Koldo le adelantaba dinero, que cifró en 41.141 euros, de los que según dijo todavía le debe alrededor de 33.000 euros. Eran pagos que quería «camuflar» a su esposa, entre ellos gastos de su hijo Carlos. Él le dejaba esas cantidades porque disponía de dinero. Menos convincente se mostró cuando el fiscal quiso saber si preguntó a Koldo de dónde sacaba tanto dinero en efectivo. «Me dijo había recibido una indemnización importante». «¿En metálico?», mostró su extrañeza Luzón. A lo que el acusado replicó con respuestas evasivas.

Tampoco resultaron muy creíbles sus explicaciones sobre el hecho de que fuera Aldama quien pagara (a través de uno de sus socios, Luis Alberto Escolano) el alquiler del piso de Plaza de España donde residía su exnovia Jesica Rodriguez. «A mí no me constaba que pagara el señor Aldama. Yo nunca tuve llave ni pernocté en ese apartamento».

El fiscal planteó entonces la pregunta de la que huía Ábalos con sus dimes y diretes. «¿Por qué piensa que Escolano pagaba el piso?». El exministro se limitó a asegurar que con Escolano «no tenía trato». Era Koldo –de nuevo Koldo, omnipresente en su intendencia cotidiana– quien tenía «una relación directa» con el socio de Aldama.

Niega los “enchufes”

En cuanto a su supuesto enchufe en Ineco y Tragsatec, Ábalos dijo no saber nada del segundo y respecto a la primera empresa pública, sí admitió que remitió su currículum a su entonces asesor, «pero no estaba pensando en empresas públicas», sino «en un nicho que no tuviera nada que ver con el ministerio». Según enfatizó, no habló con nadie más, tampoco con Isabel Pardo de Vera, entonces presidenta de Adif, ni conminó a su asesor para que hablara con ella. Tampoco, añadió, movió un dedo para que no la molestaran.

En el caso del presunto enchufe de la ex Miss Asturias, se mostró todavía más categórico. «No he tenido ninguna relación con esta señora», recalcó. «No he tenido ningún roce con ella». Luzón le recordó el mensaje que envió a Koldo en octubre de 2019 preguntándole si «a la de Gijón» le podían «encontrar algo» en Renfe, Adif o alguna de sus subcontratas. «Las subcontratas no son empresas públicas», se defendió el acusado, que aprovechó para quejarse de ser objeto de «un caso claramente mediático, juzgado hace tiempo y con condena clara».

Asume los ocho millones de mascarillas

Ábalos intentó explicar por qué Soluciones de Gestión conocía cuatro días antes que Puertos del Estado quería comprar ocho millones de mascarillas. «La preselección podía hacerse perfectamente y es legal. Y no digo que la hubiese. Yo no traté con nadie». Para entonces, reconoció, Aldama «visitaba bastante» a Koldo en el ministerio, «hasta que yo le llamé la atención». Nadie le preguntó por qué.

Sí asumió que la decisión de comprar ocho millones de mascarillas fue suya (y no imposición de Soluciones de Gestión). Y achacó a un error que firmara la primera orden, que preveía la adquisición de la mitad.

El exministro negó igualmente las dádivas: el chalet de La Alcaidesa –cuyos pagos desvinculó de la intermediación para la concesión de la licencia de operadora de hidrocarburos para Villafuel– y el piso de la Castellana (al que planeaba irse a vivir con Jesica).

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