El principal desafío que enfrenta el país es aumentar la producción nacional, especialmente en los sectores no petroleros. Si bien la industria de hidrocarburos continúa siendo prioritaria —ya que el aumento de la producción de gas y petróleo se traduce en mayores ingresos fiscales—, estos recursos deben orientarse a atender necesidades urgentes, como la infraestructura pública, la salud y la educación, contribuyendo así a mejorar la calidad de vida de los venezolanos.
Sin embargo, surge una interrogante clave: ¿cómo aumentar la producción nacional para satisfacer la demanda de bienes y servicios que genera el crecimiento del sector petrolero?
Una de las principales limitaciones radica en la situación de las empresas básicas del país, responsables de la producción de electricidad, acero y aluminio. Estos insumos son esenciales para sostener la expansión de la actividad petrolera. No obstante, en su estado actual, dichas empresas no garantizan el abastecimiento necesario para cubrir la creciente demanda del sector.
Esta situación obliga, por ejemplo, a la instalación de plantas termoeléctricas que requerirán parte de la producción de gas para su funcionamiento. Asimismo, la creciente necesidad de tuberías y componentes de acero y aluminio para el transporte de petróleo y gas hacia refinerías y puertos incrementa la dependencia de importaciones.
En este contexto, se presenta una oportunidad estratégica para reactivar la región de Guayana, que cuenta con la infraestructura necesaria para atender las demandas de la industria petrolera y reducir la dependencia externa.
Por otra parte, el elevado volumen de importaciones de productos terminados —muchos de los cuales anteriormente eran producidos por el sector agrícola y la agroindustria nacional— representa otro desafío relevante. La transferencia de tierras y empresas privadas al control estatal ha derivado, en numerosos casos, en una disminución significativa de su capacidad productiva, a pesar de los recursos invertidos.
Actualmente, una de las mayores limitantes para el crecimiento de la producción nacional es la existencia de numerosas empresas públicas con baja o nula productividad. Esta situación dificulta tanto el abastecimiento de la industria petrolera como la producción de alimentos, lo que incrementa la dependencia de las importaciones.
Ante este panorama, resulta indispensable revisar las políticas de estatización. Los resultados actuales evidencian la necesidad de introducir cambios en el marco legal, particularmente en lo relativo a las expropiaciones y a las restricciones a la actividad privada. Sin estas reformas, el crecimiento del sector petrolero continuará dependiendo de las importaciones para satisfacer sus necesidades.
Vicente Brito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución.
