
Son iridiscentes, de color azul brillante y gelatinosas, con tentáculos urticantes que cuelgan de sus cuerpos planos y ovalados. Estas criaturas de aspecto alienígena, que solo miden entre siete y 10 centímetros de largo, utilizan un corto y transparente colgajo de tejido para atrapar las ráfagas de viento y propulsarse por el océano.
Por Sonia A. Rao | The New York Times
De esa aleta, o vela, les viene el apodo de “velas de mar”, pero es menos útil cuando las criaturas se encuentran varadas por millares en las playas de California, como ocurre ahora.
En los últimos días, tanto los aficionados a la naturaleza como los transeúntes han informado del fenómeno y publicado fotos de la invasión en las redes sociales y en sitios web de biodiversidad.
Los carnívoros marinos, cuyo nombre científico es Velella velella, no son propiamente medusas, pero están estrechamente relacionados. Aparecen cada primavera y llevan haciéndolo “millones de años”, dijo Steven Haddock, biólogo marino del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterrey. Pero cada pocos años (incluido este), cuando soplan vientos especialmente fuertes en la dirección adecuada, millones de ellos pueden llegar a la costa en multitudes, “abarcando desde Baja California hasta Alaska”, dijo.
Este año se han visto a lo largo de las costas de Washington y Oregón, aunque hasta ahora la mayoría de los avistamientos se han producido en California.
A pesar de los aguijones de las medusas velero, las personas que se encuentren con ellas no tienen por qué preocuparse, dijo Haddock. No es probable que piquen a un humano que las recoja por la vela.
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