
La premio Nobel de la Paz 2023, la iraní Narges Mohammadi, fue trasladada a un hospital de Teherán tras permanecer diez días hospitalizada en la ciudad de Zanjan, donde cumplía condena, informaron este domingo sus allegados, que alertaron de que su estado de salud sigue siendo delicado.
Según un comunicado difundido por la Fundación Narges Mohammadi, con sede en París, la activista obtuvo además una suspensión temporal de su sentencia bajo una “elevada” fianza y fue trasladada en ambulancia al Hospital Pars de Teherán para ser atendida por su propio equipo médico especializado.
“Una suspensión no es suficiente; Narges Mohammadi requiere cuidados permanentes y especializados. Debemos garantizar que nunca regrese a prisión para cumplir los 18 años restantes de su sentencia”, señaló Fundación, que reclamó su “libertad incondicional” y la retirada de todos los cargos en su contra.
La Fundación sostuvo además que “ningún defensor de los derechos humanos y de las mujeres debería ser encarcelado jamás por su labor pacífica”.
El abogado de la activista, Mostafa Nili, explicó en una publicación en la red social X que la medida fue adoptada tras una evaluación de la Organización de Medicina Legal de Irán, que concluyó que Mohammadi necesita atención médica especializada fuera de prisión debido a “múltiples enfermedades”.
La Fundación había advertido previamente de que la vida de la activista estaba “en peligro” tras más de una semana ingresada en la unidad de cuidados cardíacos de un hospital de Zanjan.
De acuerdo con la Fundación, la activista fue trasladada de emergencia el pasado 1 de mayo desde la prisión de Zanjan tras sufrir una pérdida de conocimiento y una grave crisis cardíaca.
La organización aseguró que Mohammadi presenta una severa pérdida de peso, presión arterial inestable y síntomas cardíacos graves compatibles con un diagnóstico de angina de Prinzmetal.
Narges Mohammadi recibió el Premio Nobel de la Paz en 2023 por su defensa de los derechos humanos y de las mujeres en Irán, mientras permanecía encarcelada por las autoridades iraníes.
La activista cumple varias condenas por cargos relacionados con “propaganda contra el Estado” y “conspiración contra la seguridad nacional”.
EFE
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