
El vuelo DL54 de Delta Airlines con destino a Lagos es el último protagonista de la larga lista de incidentes acontecidos en los aeropuertos de Estados Unidos recientemente. Con más de 200 pasajeros a bordo, el Airbus A330 despegó del Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta este sábado al final de la tarde, pero se vio obligado a regresar tras pasar casi ocho horas en el aire. Los voceros de la aerolínea expresaron “problemas operativos” como el motivo principal por el que la tripulación decidió cancelar el vuelo y hacer el giro, pero no ofrecieron más detalles.
Por El País
La ruta entre Atlanta y Lagos cubre más de 5.000 millas náuticas (9.260 kilómetros) y suele durar entre 10 y 11 horas. Un informe detalla que el avión mantuvo una ruta estándar hacia el este durante aproximadamente tres horas y media antes de tomar la decisión de dar la vuelta. La tripulación evaluó múltiples factores operativos y de planificación de combustible para retornar a Atlanta en vez de desviarse a otro destino.
El avión aterrizó sin problemas en territorio estadounidense esa misma noche, pero la experiencia generó una enorme frustración entre los pasajeros que soportaron un viaje transatlántico que terminó donde comenzó. Algunos reclamaron escasa comunicación sobre las opciones de reprogramación y alojamiento por parte de la aerolínea. Un segundo vuelo a Nigeria fue cancelado ese mismo día y el caos se desató en esa esquina de la terminal aérea.
Los desvíos transatlánticos que involucran aviones de fuselaje ancho como el Airbus A330 pueden resultar extremadamente costosos para las aerolíneas, y muchas se inclinan por retornar al aeropuerto de origen atendiendo razones operativas. La realidad es que estos desvíos inesperados son poco comunes, pero dejan huella siempre que ocurren.
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