La escritora y poeta nicaragüense Gioconda Belli recibió la mañana del 25 de abril una alerta desde Managua: la aduana había prohibido el ingreso de su más reciente novela, Un silencio lleno de murmullos, al país del que está exiliada. El libro se suma a otros títulos de autores nicaragüenses cuya comercialización ha sido impedida de forma reciente por el régimen de Daniel Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo. “El poder dictatorial teme las verdades que la literatura ilumina. Por eso nos expulsan, nos exilian y nos encarcelan. Eso pasa y ha pasado con los escritores durante la historia”, ha reaccionado Belli. La censura a su obra es el capítulo más reciente de una ofensiva sistemática que ha ilegalizado en el país a 81 instituciones culturales, confiscado festivales y sustituido la creación independiente por una oferta oficialista controlada por la familia presidencial.

