
Tres niños con edades comprendidas entre los cuatro y nueve años sufrieron mordeduras por parte de monos capuchinos que ingresaron a sus viviendas en el sector UD5 de la parroquia Caricuao durante el pasado domingo 19 de abril.
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Tras el incidente, los padres de los menores enfrentaron dificultades para conseguir atención médica inmediata debido a que la Clínica Popular de la UD5 permanece fuera de servicio desde hace tres años. Ante esta situación, los familiares acudieron al Materno Infantil y a otros centros asistenciales para tratar las lesiones de los infantes, lo que derivó en la necesidad de costear tratamientos costosos por cuenta propia frente a las deficiencias del sistema público de salud.
En este sentido, el reporte de Caricuao en Positivo precisó que el comportamiento de la especie responde a un éxodo iniciado en el año 2020 y agravado por los incendios forestales de febrero, las invasiones en la montaña y el presunto tráfico de fauna silvestre. «Los animales no son los culpables, son víctimas de un desplazamiento forzado», indicó el periodista Rafael Espejo para destacar el origen de esta problemática.
Así mismo, los residentes difundieron un llamado de prevención para exhortar a la ciudadanía a no suministrar comida a los primates que deambulan por la zona residencial urbana. «Al suministrarles comida, alteramos su comportamiento, dañamos su salud y los atraemos a los apartamentos, lo que termina provocando estos accidentes», alertó el comunicador.
Finalmente, la comunidad exige a los representantes de Inparques y al Ministerio de Ecosocialismo una respuesta técnica y humana para abordar la presencia de estos animales.
