
Un análisis científico ha reabierto el debate sobre la capacidad observacional de Leonardo da Vinci, al sugerir que uno de sus retratos más famosos podría contener indicios visuales de una enfermedad genética que la medicina no describiría formalmente hasta siglos después.
Por larazon.es
El estudio se centra en la obra conocida como la Mona Lisa, actualmente expuesta en el museo del Louvre. Investigadores han señalado que ciertos detalles casi imperceptibles en el rostro y la mano de la modelo podrían corresponder a signos clínicos de una patología hereditaria relacionada con el colesterol.
Pistas médicas en una obra de arte icónica
Se describe una leve alteración amarillenta en el párpado, compatible con lo que hoy se conoce como xantelasma. Por otro, una pequeña protuberancia en la mano de la figura podría corresponder a un xantoma, una acumulación de lípidos bajo la piel.
Ambos signos están asociados actualmente a la hipercolesterolemia familiar, una enfermedad genética que impide al organismo eliminar correctamente el colesterol LDL. Esta condición aumenta de forma significativa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares a edades tempranas.
Una hipótesis médica sobre la modelo
La investigación propone que Lisa Gherardini, la mujer retratada en la obra, podría haber presentado esta condición hereditaria. Aunque la causa exacta de su muerte, ocurrida a una edad relativamente joven para su época, no está documentada, algunos de los indicios físicos observados son compatibles con este trastorno.
Además, estudios realizados sobre la pintura sugieren que estas marcas ya estaban presentes en las primeras versiones de la obra, lo que reduce la probabilidad de que se deban a deterioro o restauraciones posteriores.
Medicina moderna y una lectura del arte
La hipercolesterolemia familiar no fue descrita clínicamente hasta el siglo XIX, y su comprensión completa llegó mucho más tarde con el avance de la cardiología y la genética.
Hoy se sabe que afecta aproximadamente a una de cada 200 a 500 personas en su forma hereditaria y requiere tratamiento continuo para prevenir eventos cardiovasculares graves.
Da Vinci y su observación anatómica
Sobra decir que el trabajo de Leonardo da Vinci es ampliamente reconocido por su precisión anatómica. Sus estudios sobre el cuerpo humano, la circulación y la estructura de los tejidos situaron sus observaciones muy por delante de su tiempo.
En este contexto, algunos investigadores consideran plausible que su capacidad de observación le permitiera representar con fidelidad rasgos físicos que hoy asociamos a condiciones médicas específicas, aunque sin intención diagnóstica.
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