
Venezuela reaparece como posible actor energético… pero atrapada en sus propias contradicciones: más petróleo, pero sin estabilidad; más interés inversor, pero sin confianza real.
Por Juan Szabo y Luis A. Pacheco en La Gran Aldea
A las puertas de vencer el plazo que había dado el presidente Trump al régimen iraní, amenazando con destrucción total a menos que dejara de bloquear el estrecho de Ormuz, y en medio de una campaña de desinformación de ambas partes del conflicto, la intervención del gobierno de Pakistán logró que se acordara un cese al fuego de dos semanas (15 días) que entró en vigor el pasado 8 de abril de 2026.
El acuerdo de última hora busca, fundamentalmente, reducir la intensidad de las amenazas de un Armagedón en el Medio Oriente, reabrir el libre tránsito a través del estrecho y abrir un espacio para negociaciones de paz definitivas, tras más de un mes de hostilidades cada vez más peligrosas. La tregua es inicialmente de 15 días y se extiende hasta el 22 de abril. El acuerdo ha sido mediado por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y las partes han designado Islamabad, Pakistán, como sede para dialogar sobre un acuerdo de paz «duradero».
Fragilidad del acuerdo
Como era de esperar en este tipo de situaciones, el acuerdo es muy frágil y ya se han reportado varias violaciones. Uno de los elementos menos claros de la situación es que, aparentemente, Israel no participó en las negociaciones y solo fue informado a última hora, y continuó con su campaña contra Hezbolá en el sur del Líbano. Irán reclamó airadamente y, junto con Pakistán, sostiene que el Líbano formaba parte del acuerdo. No obstante, sin la presencia israelí en la mesa de negociaciones, a pesar de que es el tercero en discordia en el conflicto, la afirmación tiene poco asidero. Teherán ha advertido que no negociará si el acuerdo no incluye al Líbano.
La demanda de hidrocarburos provenientes del Golfo Pérsico por parte de China, India, Pakistán, Corea del Sur y Japón, así como las consideraciones político-electorales de Estados Unidos relacionadas con el precio doméstico de la gasolina y los intereses de Irán en preservar su arsenal militar e infraestructura, son probablemente las variables más relevantes a la hora de evitar una prolongación del conflicto.
La pregunta de los mercados: ¿hay realmente un alto al fuego?
La pregunta clave que se hacen los mercados petroleros es si, en efecto, hay un alto al fuego, dado que el estrecho de Ormuz no se ha abierto a la navegación. Los ataques a la infraestructura energética en Oriente Medio continúan afectando a Arabia Saudita y el conflicto libanés sigue escalando. No obstante, el petróleo registró su mayor caída semanal desde julio de 2025; el mercado parece valorar que ambas partes tienen una necesidad mutua de alcanzar un acuerdo que mantenga operativo el estrecho.
El jueves 9, el tráfico marítimo a través del estrecho se situó muy por debajo del 10% del volumen habitual, a pesar del anuncio del alto al fuego, mientras Teherán reafirmaba su control advirtiendo a los barcos que solo navegaran en sus aguas territoriales. Cabe recordar que los canales tradicionales de navegación se encuentran mayormente en aguas territoriales de Omán y que están protegidos por las Naciones Unidas en sus acuerdos de Derecho Internacional del Mar.
Mientras tanto, Rusia y Ucrania acordaron una tregua temporal de 32 horas con motivo de la Pascua de la Iglesia Ortodoxa. Este cese de hostilidades entró en vigor el sábado 11 de abril a las 16:00 horas (hora local) y está programado para finalizar a la medianoche del domingo 12 de abril.
Varios países han echado mano de sus reservas estratégicas para mitigar los estragos del shock de suministro, entre ellos China, India, EE. UU. y Japón —una medida paliativa, cuando mucho.
La actividad de taladros retomó su descenso, tanto en EE. UU. como en Canadá, limitando un potencial repunte reactivo en la producción.
GEOPOLÍTICA Y FUNDAMENTOS
Las negociaciones en Islamabad
Las negociaciones directas cara a cara entre EE. UU. e Irán comenzaron el sábado 11 de abril de 2026 en Islamabad, Pakistán. Estas históricas conversaciones, mediadas por Pakistán, representan la reunión de más alto nivel entre ambas naciones desde la Revolución Islámica de 1979.
La delegación norteamericana estuvo encabezada por el vicepresidente J.D. Vance, e incluyó al enviado especial Steve Witkoff y al asesor y yerno del presidente Trump, Jared Kushner. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, encabezó la delegación iraní, que contó con un equipo de 71 miembros, entre ellos el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, y el negociador Ali Bagheri Kani. Por parte de Pakistán, el primer ministro Shehbaz Sharif, el jefe del Ejército Asim Munir y el ministro de Relaciones Exteriores Ishaq Dar sirvieron como mediadores.
Previo a las conversaciones, el presidente Trump había afirmado que la propuesta de 10 puntos de Irán para un acuerdo de paz más completo sería una «base viable sobre la que negociar». Sin embargo, esa propuesta incluye una serie de demandas que parecen entrar en conflicto con la de 15 puntos de EE. UU.
Puntos álgidos de la negociación
Los dos puntos más álgidos para siquiera comenzar las negociaciones son:
1. La apertura incondicional del estrecho de Ormuz, exigida por Trump, mientras que Irán pretende mantener el control continuo sobre el tránsito a través del estrecho y cobrar tasas de navegación.
2. El alto al fuego en el Líbano, una insistencia de Irán que condicionan acuerdo de paz duradero, tras los ataques israelíes contra Hezbolá en el país. EE. UU. e Israel argumentan que el frente libanés es independiente del alto al fuego entre Irán y EE. UU. Irán insiste en que una paz duradera debe incluir a Estados Unidos e Israel y, a eso, suma la retirada completa de las fuerzas militares en la región.
También forman parte de los objetivos de la Administración Trump garantizar que Irán no desarrolle armas nucleares, al tiempo que busca limitar su programa de misiles balísticos. Por su parte, Irán busca el reconocimiento internacional de su derecho a enriquecer uranio con fines civiles y la liberación de MM$ 120.000 en activos congelados, además de un amplio alivio de las sanciones antes de alcanzar un acuerdo final.
Resultado de la ronda inicial
Aunque inicialmente se informó que la negociación era indirecta, los funcionarios confirmaron que se llevaron a cabo conversaciones trilaterales directas y cara a cara en el Hotel Serena de Islamabad. Tras unas prolongadas reuniones, el vicepresidente Vance informó que no se había logrado un acuerdo y subrayó que EE. UU. había puesto su mejor oferta sobre la mesa.
El ministro de Relaciones Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, dijo que su país intentará facilitar un nuevo diálogo entre Irán y Estados Unidos en los próximos días: «Es imperativo que las partes mantengan su compromiso con el alto al fuego».
Rutas de navegación en el estrecho
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán publicó mapas revisados de navegación y ordenó a los buques navegar por aguas iraníes alrededor de la isla de Larak, para evitar el riesgo de minas navales en las rutas habituales a través del estrecho, según informó la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim (ver mapa anexo). En dichos mapas se observa que se desvía la navegación totalmente de aguas territoriales de Omán hacia las de Irán, con la isla Larak sirviendo de puesto de control —y quizás de peaje—.
Cientos de petroleros y otros buques han quedado atrapados en el Golfo Pérsico desde que comenzó la guerra con Irán el 28 de febrero, lo que ha reducido el suministro mundial de petróleo en un 20% —la mayor interrupción del suministro de la historia—, aunque los mercados parecieran no querer asumir plenamente esta realidad.
La reducción de los suministros globales debida a las limitaciones en Ormuz está por superar los 400 millones de barriles y se refleja en la disminución de los inventarios, principalmente en Asia. A nivel global, los inventarios se han reducido en un 3%; sin embargo, si se consideran los inventarios operativos, el porcentaje se eleva a cerca del 7%, según nuestros cálculos.
Escalada: el bloqueo naval de Trump
En un nuevo vuelco de la situación, el presidente Trump reaccionó al fracaso de las negociaciones en Islamabad anunciando que impondría un bloqueo naval en Ormuz y detendría a los buques que hayan pagado peaje a los iraníes. El aparente objetivo de este bloqueo es impedir que los iraníes exporten petróleo mientras bloquean el de otros países.
Respuestas globales al shock de suministro
A nivel mundial, una serie de eventos ha contribuido a mitigar la apremiante situación de desequilibrio entre la demanda y el suministro, en particular mediante el manejo de las reservas estratégicas. Sin embargo, las acciones militares han impactado negativamente las instalaciones de la región:
- Los ataques iraníes con misiles y drones han reducido la capacidad de producción de petróleo de Arabia Saudita en unos 600 MBPD y han disminuido el flujo a través de su oleoducto Este-Oeste en aproximadamente 700 MBPD, según reveló el Ministerio de Energía del Reino. El sistema este-oeste se ha convertido en una de las principales rutas de exportación de Arabia Saudita, transportando crudo desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo y evitando el estrecho de Ormuz. Una de las estaciones de bombeo del oleoducto sufrió un impacto, lo que limitó el caudal. Al mismo tiempo, los daños directos a las instalaciones de la fase inicial de la cadena de suministro interrumpieron el suministro de barriles: el yacimiento de Manifa perdió aproximadamente 300 mil barriles por día (300 Mbpd) de capacidad, y los daños previos en Khurais representan otros 300 Mbpd. El Ministerio de Energía de Arabia Saudita anunció el domingo que su oleoducto este-oeste y otras instalaciones habían sido restaurados tras los ataques de Irán contra objetivos en todo el Golfo.
- Indonesia pidió a sus productores de gas natural licuado (GNL) y de petróleo crudo que prioricen el mercado interno, con el fin de garantizar su suministro de petróleo y gas. El gobierno no emitirá aprobaciones para la exportación de GNL) este año, salvo para los cargamentos ya contratados. El gobierno también prevé recibir cargamentos adicionales de GNL a finales de este año procedentes de la planta de Bontang, con el apoyo de la producción de gas de los yacimientos operados por la empresa italiana ENI.
- La principal empresa generadora de energía de Japón, Tokyo Electric Power, prevé que el reactor nuclear más grande del mundo, ubicado en Kashiwazaki-Kariwa, reanude sus operaciones comerciales el 16 de abril, lo que supondrá un impulso para reducir la costosa dependencia del país de las importaciones de GNL.
- En un ejemplo de adaptabilidad política, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció el miércoles planes para explotar yacimientos de gas natural no convencionales, en un esfuerzo por reducir la dependencia de su país de la energía extranjera, en un momento en que la guerra con Irán está perturbando los mercados energéticos mundiales. Sheinbaum evitó usar los términos «fracturación hidráulica» o «fracking», describiéndolo como un método de perforación para extraer petróleo y gas natural de las profundidades del subsuelo mediante un líquido a alta presión, y presentó la iniciativa como una búsqueda de la extracción «sostenible», haciendo hincapié en que los impactos ambientales se minimizarían al máximo. Por otro lado, en México, una explosión de unidades de coquificación en la refinería de Dos Bocas presionó el mercado interno.
- China ha concedido cuotas adicionales de importación de crudo a refinerías privadas para garantizar que el mercado nacional de productos se mantenga bien abastecido en medio de las perturbaciones en Oriente Medio, que han obligado a las refinerías estatales y a algunos grandes operadores independientes a reducir su producción. Varias refinerías independientes chinas, respaldadas por las nuevas cuotas de importación otorgadas por Beijing, comenzaron a buscar cargamentos de crudo iraní para entrega inmediata tras el desplome de los precios del petróleo del miércoles, según informaron tres fuentes comerciales.
DINÁMICA DE PRECIOS
Los precios del crudo experimentaron una alta volatilidad, caracterizada por un pico a principios de la semana, seguido de una fuerte caída tras el anuncio de la tregua en Oriente Medio, cerrando la semana con una tendencia a la baja pero manteniéndose en niveles elevados respecto a años anteriores.
Sin embargo, la incertidumbre sobre la durabilidad del acuerdo mantuvo los precios más altos que en el período previo a la crisis. A pesar de la caída semanal, el crudo ha mostrado una tendencia alcista interanual, con un aumento acumulado superior al 50% respecto al mismo período del año anterior.
En todo caso, el tema que más preocupa a la Administración Trump —los precios de la gasolina en el mercado doméstico norteamericano— se proyecta que tardará al menos dos semanas en reflejar el descenso, debido a los márgenes de reposición de las estaciones de servicio.
Si creemos que los intereses de ambas partes apuntan a una restauración del tránsito por Ormuz, los precios del crudo mantendrán una tendencia a normalizarse en torno a los $70/BBL, pero con alta volatilidad. Si, por el contrario, el tránsito continúa bloqueado, los precios volverán a subir más allá de los $120 por barril.
Así las cosas, los crudos marcadores Brent y WTI, al cierre de los mercados el viernes 10 de abril de 2026, se transaban en $95,2/BBL y $95,8/BBL, respectivamente —una caída de más del 13% respecto al cierre de la semana anterior—. El lunes los mercados reflejaron las amenazas de bloquear el estrecho de Ormuz a los tanqueros con crudo iraní o que hayan pagado peaje a Irán, según anunció Trump, con precios por encima de $100/Bbl.
VENEZUELA
Entre la euforia y la desilusión
Venezuela atraviesa, no por primera vez en los últimos años, una fase caracterizada por la esperanza de que la situación política y económica mejore, y por hechos que objetivamente indican que esa esperanza puede ser infundada —aunque no por ello imposible—.
Existe mucha incertidumbre sobre los logros de lo que se ha dado a llamar las fases de estabilización y recuperación, bajo el «tutelaje» de la Administración Trump. Las dudas probablemente surgen de una economía marcada por una fuerte devaluación de la moneda, pero con proyecciones de crecimiento sectorial. El mercado cambiario no ha logrado controlar la espiral de devaluación del bolívar, a pesar de un aumento sustancial de la disponibilidad de divisas derivado de un incremento de casi 50% en los precios de la cesta venezolana. Los problemas parecen relacionarse con la forma en que el Banco Central realizaba las subastas y, ahora, con las intervenciones a precios fijados por la entidad. Este mecanismo, de reciente aplicación, parece haber logrado reducir la brecha entre el precio oficial y el paralelo. Entre bastidores se menciona que la Administración Trump está presionando por el cambio de la directiva del BCV por un directorio profesional. El FMI está realizando una consulta entre sus miembros sobre el reconocimiento del gobierno interino y la consecuente reanudación de relaciones con Venezuela.
Por otro lado, la recuperación de la producción petrolera, que dio algunas señales de dinamismo en el primer trimestre, por ahora no muestra un cambio de tendencia respecto a los crecimientos logrados al amparo de las licencias de la OFAC en 2023 y 2024.
En cuanto a la velocidad de la recuperación de la economía, la ausencia de un proceso de transición política y la fase final del plan de tres etapas de Marco Rubio han ralentizado la conversión del interés inicial —posterior al 3 de enero— en inversión y actividad. En el tema de la recuperación de la industria de los hidrocarburos, existen al menos dos líneas de pensamiento:
- Los que ven a Venezuela como un actor fundamental en el desarrollo del futuro petrolero global. Sus cuantiosos recursos y su lejanía del avispero geopolítico de Medio Oriente la convierten en una ficha clave de la seguridad energética hemisférica bajo la tutela y el soporte de EE. UU. Se sostiene que Venezuela está al inicio de un período de crecimiento de dos dígitos.
- El otro bando, sin contradecir la visión petrolera a largo plazo, percibe que muchos de los males que causaron la debacle de la industria petrolera nacional —discrecionalidad, falta de transparencia, corrupción, falta de separación de poderes y problemas de seguridad territorial, entre otros— no solo perviven, sino que tampoco parece haber voluntad de eliminarlos. También se sostiene que parte de la euforia momentánea se sustenta en los actuales precios del petróleo, inflados por el shock de suministro, un fenómeno que puede resultar coyuntural, como tantas otras veces.
Tensión social y protestas
Mientras los analistas, financistas e inversores se debaten entre estas dos visiones, la tensión social se incrementa por la falta de resolución del problema salarial, que mantiene a la población cada vez más alejada de poder satisfacer las necesidades más elementales. Consecuentemente, han reaparecido las protestas populares.
El jueves 9 de abril se registraron marchas multitudinarias en varias ciudades, lideradas por sindicatos, pensionados y estudiantes, que exigen salarios dignos frente a una inflación que supera el 600%. El gobierno recurrió a su manual tradicional, reprimiendo las marchas —sobre todo en Caracas—, engrosando el número de presos políticos. La liberación de presos políticos, así como el número de amnistiados, se ha ralentizado y los procesos colaterales, como el cierre del Helicoide, no se han llevado a cabo; por el contrario, se reportan disturbios y violaciones de derechos humanos en la cárcel de El Rodeo.
Las manifestaciones fueron, en parte, una protesta contra las promesas infundadas de la presidenta interina de un «incremento responsable» de salarios para el 1 de mayo, reconociendo que el sueldo mínimo actual es insuficiente ante una canasta básica de 645 dólares y en un contexto en el que el bolívar sufrió una depreciación del 549,7% en el último año.
Interés inversor en hidrocarburos
El interés por invertir en el desarrollo de los hidrocarburos en Venezuela se mantiene elevado. Un número importante de empresas han visitado el país y contratado consultores para analizar la competitividad de las oportunidades. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, la transformación del interés en inversiones ha sido relativamente limitada. Tanto ExxonMobil como Conoco enviaron equipos técnicos para evaluar las oportunidades y la situación de la infraestructura y los servicios públicos.
En el caso del gas natural, se observa un replanteamiento total de las relaciones entre Trinidad y Venezuela. Shell y la Empresa Nacional de Gas de Trinidad están acelerando los planes para desarrollar el campo de gas Dragón en Venezuela, a fin de suministrar gas a la planta de licuefacción en Trinidad. Asimismo, según declaraciones a Reuters del presidente de la Compañía Nacional de Gas de Trinidad, Gerald Ramdeen, la empresa, en sociedad con Shell, tiene previsto comenzar la producción de gas natural en 2027 en el yacimiento marino de Loran-Manatee, que se extiende a ambos lados de la frontera. Loran posee reservas de 7,3 TCF, mientras que Manatee tiene reservas estimadas de 2 TCF. Loran fue descubierta por PDVSA en 1981 y actualmente Chevron es el socio de PDVSA en la licencia de gas del bloque en el lado venezolano. Aparentemente, Chevron está renunciando a estas licencias de gas como parte de la negociación del bloque Ayacucho 8, en la Faja Petrolífera del Orinoco.
OPERACIONES PETROLERAS
Producción semanal
La producción de esta semana se situó en 892 miles de barriles por día (Mbpd) y no se reportaron efectos adversos por cortes eléctricos ni limitaciones por capacidad de mezcla del crudo de la faja. La distribución geográfica fue la siguiente:

Las empresas mixtas que operan bajo licencias de la OFAC y los nuevos contratos establecidos en la LOH recientemente modificada —bajo la modalidad de contratar al socio minoritario privado como «Operador»— están produciendo los siguientes volúmenes:


En las refinerías nacionales se procesaron 236 Mbpd de crudo y de productos intermedios, con un rendimiento de 73 Mbpd en gasolina y 76 Mbpd en diésel.
Estimamos que el precio de la cesta venezolana alcanzó los $86,2/BBL.
