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El árbol envenenado de la usurpación, por Julio César Arreaza

Del árbol envenenado de la usurpación no podemos esperar otra cosa sino frutos envenenados. Comprendemos que el presidente Trump optó por privilegiar a quien controla la fuerza de la violencia; es decir, en un primer momento, a la vicepresidenta usurpadora, para que colaborara fielmente, como títere, con las fases de estabilidad y recuperación del plan.

Con el nombramiento del nuevo fiscal y del defensor del pueblo, a comienzos de febrero, pudimos ver claramente la dirección hacia la que nos conduce el régimen ilegítimo: consolidarse a sí mismo mediante la designación de personas que no cumplen con los estándares del cargo, fichas del rodrigato que garantizan la continuidad de la usurpación: fruto envenenado.

El hecho de haber privilegiado la fuerza por encima de la legitimidad indica, a la vista de cualquier evaluación objetiva, que tal estrategia no está dando los resultados esperados. Además, la señora Delcy, con la habilitación que se le ha concedido, pretende ir mucho más lejos. Tiene la osadía de intentar reestructurar la deuda pública criminal y especular con la brecha cambiaria para hacerse de recursos.

De una cosa sí somos conscientes: despertó el espíritu indómito de libertad del pueblo sufrido y sufriente, lo que entraña incluso la posibilidad de pasar por encima de la dirigencia política para lograr sus objetivos. Incluso aspira a algo superior a la llamada democracia de la IV.

La democracia que se aspira a construir esta vez bajo sólidos pilares morales y republicanos sigue amenazada por los matones que siempre están dispuestos a facilitar contubernios con empresarios colaboracionistas; y peor aún, si su estulticia los lleva a juntarse y hacer negocios también con corruptos empresarios del imperio. Así se consolida la maldad.

Por eso alertamos que no puede esperarse sino frutos envenenados del árbol de la usurpación que sigue en pie.

El interinato ha resultado ser pitiyanki; quién iba a decirlo. Sabemos que no tienen ni ideología ni principios, sino que todo el sentido de su vida está basado en la corrupción.

Estarían encantados y desean a toda vela que su patrón se mofe de ellos y los refiera como: “Our son of the bitch”.

La nefasta hegemonía roja ha llevado a muchísima gente a un nivel de miseria, hambre y falta de propósito, producto del atroz daño antropológico infligido a la nación. Por eso algunos prefieren ser el estado 51, para poder comer, tener luz, agua y trabajar dignamente.

Al autor del chiste se le pasa por alto la masiva deportación y ahora, para rematar, pretende imponernos hasta la nacionalidad.

La orden del día es enfocarse en la transición y en desplazar al régimen. La estabilidad no se logrará jamás con los hampones en el poder, y mucho menos la recuperación. Si los dejan más tiempo, terminarán por robarse lo que queda, como se evidencia en algunos manejos que han realizado sin la debida supervisión. Zamuro cuidando carne.

Los legisladores de Florida han hablado de manera categórica al declarar que Estados Unidos no está en el negocio de ocupar territorios ni de colocar gente o líderes al frente de gobiernos. Mucho menos de ser cómplices de un sistema totalitario que ha causado desmanes y crueldad contra un pueblo que terminó rebelándose en su contra. Su objetivo es promover la libertad y la democracia.

Venezuela está agradecida con Trump porque arriesgó su capital político y extrajo al narcodictador.

Los venezolanos tenemos nuestros propios tiempos y estimamos que llegó la hora de enfocarse en la transición y favorecer la legitimidad por encima del control de la violencia. La última consulta electoral de julio de 2024 mostró una mayoría y una fuerza sólida del lado de la democracia, y contamos con el liderazgo de María Corina Machado para conducir el proceso en paz y con control de la violencia.. La legitimidad es contundente y potente

El injustamente preso Víctor Hugo Quero Navas no se salvó del régimen represor, que le negó la amnistía aun estando muerto. Este caso clama a los ojos de Dios. Es hora de vaciar las cárceles de presos políticos. Hay que evitar que sigan muriendo bajo custodia seres inocentes, con familia que sufren lo indecible, como la madre de Víctor Hugo, la heroica Carmen Navas.

¡Libertad plena para los presos políticos!

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