Las revoluciones americanas se mueven más cómodas con el pasado que con el presente, porque este constata todos los días su derrumbe. A la cabeza de una muchedumbre acarreada como tantas veces, Miguel Díaz-Canel se volvió a vestir de verde oliva, como Fidel Castro, para conmemorar el 65 aniversario de la declaración del carácter socialista de la revolución castrista.
