
Raúl Blanco Pérez recuerda que levantó su mirada para hacer una pausa de la lectura de su biografía preferida del emperador Julio César, a bordo de su velero, cuando a lo lejos divisó la silueta de una embarcación.
Por Univision
Navegaba en aguas internacionales del Pacífico, entre las costas de Panamá y Colombia. Eran alrededor de las seis de la tarde del 27 de agosto de 2025.
Su experiencia como exteniente de los servicios de inteligencia naval de Cuba lo puso a pensar que podía tratarse de un barco guardacostas de algún país vecino.
En ese momento sabía que el viejo adagio de quien nada debe nada teme no funcionará esta vez. En su velero llevaba más de una tonelada de cocaína con un valor de 80 millones de dólares en las calles de Australia, su destino final.
Una cuarta parte del cargamento pertenecía, según él, a un ala disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el grupo guerrillero que llegó a un acuerdo de paz con el gobierno colombiano.
Blanco, de 37 años, sostiene que llevaba meses posando como uno de esos navegantes adinerados que surcan los mares en sus veleros sin afanes en puertos del Caribe y del Pacifico.
Su pinta de caribeño acomodado con la piel del color de su apellido le ayudó a sortear sospechas. Lo acompañaba como ayudante un exmilitar cubano a quien conocía desde su infancia.
Blanco continuó leyendo “Roma soy yo” y, en menos de una hora, su intuición le dio la razón: frente a su embarcación se detuvo una lancha patrullera del servicio Guardacostas de Estados Unidos que llevaba a bordo una marinera, dos agentes armados y un traductor puertorriqueño.
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