
Delcy Rodríguez rompió el silencio para señalar al cielo. En una alocución que desafía toda lógica, la presidenta interina atribuye el colapso energético a un fenómeno natural inevitable. Según su diagnóstico, el culpable de la oscuridad nacional no es la desinversión ni la falta de mantenimiento preventivo de las plantas. Ahora, el responsable es el “pasaje perpendicular de los rayos solares”.
Bajo este argumento que mezcla la astronomía con la negligencia, el gobierno provisional impone 45 días de racionamiento severo. Venezuela regresa a las sombras por decreto, pero para el Zulia, esta oscuridad no representa una novedad, sino una crueldad redoblada. Mientras en los despachos oficiales en Caracas descubren ahora que el sol calienta, los zulianos acumulamos décadas resistiendo temperaturas extremas sin un servicio eléctrico digno. Prometieron 400 megavatios para finales de marzo. La realidad, sin embargo, llegó antes que las promesas, apagones generales y bajones que devoran lo poco que queda.
El Plan Ahorro Consciente es un eufemismo. Pedirle al zuliano que apague el ventilador o el aire acondicionado a mediodía es ignorar nuestra geografía. Es condenar al anciano al sofoco y al comerciante a la quiebra. El Sistema Eléctrico Nacional colapsa ante la primera ola de calor porque la administración actual prefiere mirar el termómetro antes que reactivar las plantas termoeléctricas. Culpan al clima para no admitir el fracaso de una gestión que dejó morir el Guri y condenó a Termózulia al silencio. En este ciclo de oscuridad, la única constante es la factura que paga el ciudadano con su calidad de vida.
Nos anuncian más oscuridad porque, según ellos, el sol brilla demasiado. Al final de este laberinto de excusas, el país confirma lo que ya sospechaba, para el gobierno interino, la culpa siempre recaerá en los astros, pero el castigo recaerá, con especial saña, sobre los hombros de los zulianos.
El flujo de energía se disipa en líneas de transmisión obsoletas que no soportan el aumento de la demanda propio del clima tropical. El ciudadano ve como sus ahorros se esfuman en protectores de voltaje que terminan siendo inútiles ante la violencia de los “bajones”.
En el Zulia hemos aprendido a leer el cielo no para buscar explicaciones astrológicas, sino para predecir cuántas horas de sueño vamos a perder esta noche. La escusa del “pasaje perpendicular” constituye un insulto directo a la inteligencia de un pueblo que entiende que las turbinas no arrancan con oraciones, sino con inversión, combustible y repuestos.
Al final de este laberinto de excusas, solo queda una certeza amarga. Venezuela vuelve a las sombras mientras sus líderes apuntan con el dedo al sol, pero en el Zulia sabemos que la oscuridad no nace por la posición de los astros, nace de un sistema que, bajo la administración actual, se ratifica como el verdugo del Zulia.
@angelmontielp
