
Luego de haber sido arrestada por manejar de forma imprudente, una nueva aparición pública de Britney Spears volvió a encender las alarmas y reabrió el debate sobre el tratamiento mediático que la estrella pop recibe desde hace más de dos décadas.
En esta oportunidad, el episodio ocurrió durante una cena en un restaurante de Los Ángeles y rápidamente se convirtió en noticia luego de que varios testigos describieran una escena “caótica”, “extraña” y, para algunos presentes, “triste”.
Según relataron distintos medios estadounidenses, la cantante de “Toxic” cenó el miércoles por la noche en el restaurante Blue Dog Tavern, ubicado en Sherman Oaks, acompañada por un hombre y una mujer, identificados posteriormente por su entorno como su asistente y un guardaespaldas. Lo que parecía una salida informal terminó generando comentarios entre los clientes del lugar debido al comportamiento errático que varios aseguran haber presenciado.
El primero en relatar públicamente lo ocurrido fue el periodista de espectáculos Jeff Sneider, quien aseguró que estaba cenando cerca de Spears y describió la experiencia como “salvaje”. Según contó posteriormente al portal Page Six, al principio no reconoció a la cantante porque llevaba gafas de sol dentro del restaurante, pero pronto empezó a notar comportamientos llamativos.
“La mujer se sentó y comenzó a hacer muchos ruidos de ladridos y a tener arrebatos”, afirmó Sneider. Recién cuando Spears se quitó los lentes, él y su acompañante entendieron quién era la figura que estaba generando tensión en el salón.
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