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Hoy es día de la juventud. La rememoración patriótica no puede ser más absurda en un año de bombardeos y entrega obligada, debido a la incomprensión y la no aceptación de la realidad. A la falta de pragmatismo político. También a la cobardía, hay que decirlo. No precisamente de los jóvenes o de los más jóvenes, aclaro.
La juventud de hoy tiene poco espacio para su desarrollo en Venezuela. Por lo tanto, los más estudiosos -van quedando pocos, por cierto- piensan avanzar y terminar sus profesiones para abonar a la emigración. No nos caigamos a embustes. Eso ocurre hace más de diez años. Si se revisan las estadísticas de los deseos juveniles de ser policías o militares, se aprecia por donde van los tiros. La seducción de las armas y el poder personal que implican, sumada al poder económico de la matraca. No más.
¿Por qué? Sencillo: no hay empleo. Es la verdad, ni siquiera subempleo. Que los chinos te pongan a trabajar todo el día todos los días por unos miserables dólares que no alcanzan para comer, empleo no es. O profesor, maestro, médico, ingeniero, arquitecto. Ese es el camino seguro del hambre. La beca universitaria la pagaron ayer: 5 dólares que ni para el pasaje. ¿Formar familia y toda esa vaina tradicional del estatus: casa, carro, perrito y gatos está negada aquí paga ellos. Por no hablar de viajes vacacionales. Por favor.
Si la juventud aún se vive en Venezuela es porque no han tenido el chance de irse, de vivir, de estudiar o trabajar afuera. Aunque usan muchos el teletrabajo y con eso podría irles bien. Otros andan en busca de viejitos lejanos o cercanos que los mantengan a cambio de fotos o más que fotos. Los y las sugar se han puesto muy de moda para la sobrevivencia juvenil. No llegamos a los extremos de Cuba, pero ahí íbamos, porque la cosa parece empezar a enderezarse un poco, luego de los bombardeos cambiadores. Un poco, parece.
Así que ser joven hoy en Venezuela, aunque está en ejecución una marcha que se pretende rebelde, no solamente no es fácil, como se suele decir, si no que cuesta más que en cualquiera otra parte. Por eso se ha incrementado el suicidio juvenil. Aunque las estadísticas al respecto escasean. Las noticias y su compilación sirven de mucho. No encuentran muy bien por donde acceder a la vida, los tumbos son varios y profundos. Vendrán de nuevo algunos, no todos, por supuesto, mientras otros decidirán quedarse, porque ahora Venezuela es radicalmente otra desde el inicio del año. Menos mal. Del mal el menos.
