
La búsqueda del «sueño americano» se convirtió en una pesadilla para Samuel, un joven venezolano de 28 años que, tras cuatro años de trabajo duro y una vida establecida en Phoenix, Arizona, fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el lugar donde menos lo esperaba: su entrevista final para la residencia permanente.
Por Mundo Now
Samuel llegó a su cita en las oficinas de la oficina de Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) confiado. Tenía su petición familiar (I-130) aprobada, permisos de trabajo vigentes y exámenes médicos en regla. Sin embargo, en un movimiento que describe como una emboscada, los agentes separaron a su esposa estadounidense y a su hija de 3 años de él bajo el pretexto de una entrevista individual.

«Fue el último momento que vi a mi esposa. Me esposaron y me llevaron. No hubo preguntas, no hubo despedidas, nada», relata Samuel en entrevista exclusiva para MundoNow.
El “infierno” en el centro de detención
Tras su detención, Samuel fue trasladado al centro de detención de Florence, un lugar que describe con crudeza: «Parecen centros de concentración nazis». Durante un mes, asegura que vivió en condiciones infrahumanas: sin acceso a comunicación inicial con su familia, rodeado de enfermedades, mala alimentación y bajo una constante tortura psicológica.
Samuel narra cómo los internos deben apoyarse entre sí para sobrevivir, cuidando a los enfermos con las pocas raciones de comida que reciben, mientras enfrentan el miedo a las represalias de los equipos antimotines.
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