
A pocos días de que Estados Unidos lanzara una gran operación militar en Irán, el director del FBI, Kash Patel, despidió a una docena de agentes y miembros del personal de una unidad de contrainteligencia encargada de monitorear amenazas provenientes de Irán, según dos fuentes familiarizadas con el asunto.
Por CNN
Fueron removidos por una razón simple: todos habían participado en la investigación sobre la presunta retención de documentos clasificados por parte del presidente Donald Trump en su residencia de Mar-a-Lago.
Como resultado, Patel debilitó a la unidad de contrainteligencia del FBI con sede en Washington, conocida como CI-12, que maneja casos que van desde el manejo indebido de documentos clasificados hasta el seguimiento de espías extranjeros que operan en territorio de EE.UU.
Los despidos han incrementado la preocupación dentro del Departamento de Justicia y el FBI de que las investigaciones de contraterrorismo e inteligencia tras la operación militar en Irán podrían verse afectadas por una salida masiva de expertos en seguridad nacional, según múltiples fuentes familiarizadas con el asunto.
Y, al igual que la unidad CI-12, varios altos funcionarios fueron removidos o reasignados debido a su participación en investigaciones relacionadas con Trump, según las fuentes. Las salidas han costado al Departamento de Justicia y al FBI décadas de experiencia combinada en la identificación de los tipos de amenazas que, según las fuentes, podrían surgir tras la Operación Epic Fury.
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