
Presionado por el precio del petróleo que parece haberse estancando obstinadamente por encima de los 100 dólares el barril, debido a la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, Trump decidió aplicar «cirugía de emergencia» este miércoles en el sector energético: por un lado suspendió restricciones marítimas y, por otro, abrió de par en par las puertas del mercado petrolero venezolano.
Por Clarín
En la primera medida, Trump suspendió temporalmente una ley de transporte marítimo de hace un siglo para ayudar a aliviar los costos de la energía, disparados desde que los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán sumieron a Oriente Medio en la guerra.
La decisión de Trump de emitir una exención de 60 días a la Ley Jones levantaría durante este período la prohibición de que embarcaciones con bandera extranjera transporten carga entre puertos estadounidenses.
Al emitir esta exención (waiver) de 60 días, el gobierno permite que barcos extranjeros (que suelen ser más numerosos y baratos de operar) ayuden a distribuir energía entre las costas este y oeste, aliviando la presión sobre los precios en el surtidor.
La Ley Jones de 1920 solo permite a buques de Estados Unidos operar entre los puertos del país.
En el contexto de la guerra actual en Oriente Medio y los ataques contra Irán, los costos de transporte de combustible se han disparado. La Ley Jones suele ser criticada porque limita la oferta de barcos disponibles para mover petróleo y gas internamente, lo que encarece el flete.
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