No hubo novedades en el esperadísimo discurso de Donald Trump sobre la guerra contra Irán. Tampoco nuevos ataques contra sus aliados de la OTAN, contra los que había arremetido horas antes. La “importante actualización” no fue más que eso, una actualización para pedir paciencia; una repetición un poco más ordenada de lo habitual de sus declaraciones de los últimos días: que apenas faltan dos o tres semanas para acabar el conflicto, que se han alcanzado los objetivos militares y que el estrecho de Ormuz se abrirá “naturalmente” una vez hayan cesado las hostilidades. Tendrán que ser otros países quienes se encarguen de garantizar el tránsito.
Ataque contra IránConflicto árabe-israelíConflictosConflictos armadosConflictos internacionalesDonald TrumpEstados UnidosGuerraIránisraelOriente PróximoOtanpentagono
