
El futuro judicial de Jeison Obando Pérez, el colombiano de 34 años que fue repatriado por Estados Unidos tras haber sobrevivido al ataque de Washington a un supuesto narcosubmarino el pasado 16 de octubre en el mar Caribe, está en entredicho. Pérez fue deportado a Colombia con “traumas en el cerebro, sedado, dopado y respirando con ventilador”, según ha indicado el ministro del Interior, Armando Benedetti, quien también aseguró que Pérez será “procesado según la justicia, porque presuntamente es un delincuente que estaba traficando droga”. Sin embargo, la capacidad de maniobra de la justicia colombiana en su caso es limitada: no hay pruebas de que haya cometido un delito en el país.
Por Diego Stacey y Valentina Parada Lugo | EL PAÍS
“Hay una indagación abierta, pero no tendrá un final judicial, a menos que él mismo se autoincrimine”, señala un alto funcionario de la dirección antinarcóticos de la Fiscalía General. El organismo, en suma, solo puede judicializarlo si este decide, voluntariamente, hablar ante la justicia sobre su caso. Una imputación es aún menos probable, pues la indagación que abrió el Ministerio Público apunta a que el ataque ocurrió en aguas internacionales, es decir, que es un incidente fuera de su alcance.
Obando Pérez fue detenido por las autoridades de Washington tras el bombardeo de una nave en el mar Caribe el 16 de octubre, según confirmaron el presidente de EE UU, Donald Trump, y su secretario de Guerra, Pete Hegseth. De acuerdo con la Casa Blanca, la embarcación atacada era un semisumergible que cargaba “fentanilo y otros narcóticos ilegales”. En ella se transportaban cuatro personas. Dos murieron y Obando Pérez y un ciudadano ecuatoriano sobrevivieron. Pese a que los ataques a nueve embarcaciones en el Caribe y el océano Pacífico son extrajudiciales, según organizaciones humanitarias como Human Rights Watch, Trump indicó, al momento de repatriar a los sobrevivientes, que ambos serían conducidos a su “detención y procesamiento” en sus respectivos países.
El alto funcionario de la Fiscalía, que habló en condición de anonimato al revelar información confidencial, confirma que Obando Pérez no tiene antecedentes penales en Colombia y que la entidad no participó en la operación de regreso al país. Los encargados fueron la agencia Migración Colombia y el Ministerio del Interior. También asegura que, aunque el ente investigador abrió una indagación de oficio, el repatriado no ha sido mencionado en ningún proceso judicial en Colombia ni ha estado formalmente vinculado a investigaciones por narcotráfico en el pasado.
Obando Pérez está internado en el Hospital de Kennedy, en el suroccidente de Bogotá. Un informe médico al que tuvo acceso este diario detalla que fue ingresado con “una fractura en la base del cráneo y órbita, así como lesiones intracerebrales”, pero “sin evidencias de gravedad”. A inicios de semana, según el documento, ya presentaba “mejoras” y le fue retirada la asistencia respiratoria. “Permanece bajo observación y cuidado médico multidisciplinario”, señala el parte clínico. Fuentes del Ministerio del Interior sostienen que no ha habido contactos con sus familiares.
El escenario de que Obando salga de la hospitalización como un hombre libre gana fuerza con el antecedente de Andrés Fernando Tufiño. Es el otro sobreviviente del narcosubmarino, que fue enviado a Ecuador, su país de origen. Allí, recién llegado, también fue atendido en un hospital. Y, aunque estaba prevista su detención al momento de su alta médica, los fiscales se negaron proceder con su captura y lo dejaron este lunes en libertad.
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