Estados Unidos comenzó el 24 de febrero a aplicar un arancel global a los productos extranjeros del 10 %, pese al reciente anuncio del presidente Donald Trump de imponer una tasa mundial del 15 %.
Luego de la decisión de la Corte Suprema de EE UU de anular la mayor parte de la agenda arancelaria de Trump anunciada el 20 de febrero, el presidente anunció que implementaría un arancel fijo del 10 % para todos sus socios comerciales mediante una ley diferente.
Posteriormente, Trump publicó un mensaje en su red Truth Social en la que indicaba que, con efecto inmediato, elevaría ese arancel mundial del 10 % al 15 %.
Sin embargo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE UU envió el 23 de febrero un comunicado para informar a los importadores que la tasa sería inicialmente del 10 % y que se aplicaría a todos los países durante un periodo de 150 días, a menos que estén específicamente exentos.
“Según la proclamación emitida por el presidente el 20 de febrero de 2026, que impone un recargo temporal a la importación, vigente con respecto a las mercancías ingresadas para consumo o retiradas del almacén para consumo a partir del 24 de febrero, todas las mercancías que ingresen a Estados Unidos, independientemente de su país de origen, están sujetas a un recargo adicional del 10 % a la importación”, explicó la Oficina de Aduanas.

De esta forma se confirma que el arancel global comenzará en el 10 %, aunque la administración está trabajando para elevarlo al 15 % en una orden aparte que Trump deberá firmar y para la que aún no hay fecha.
¿Qué queda exento del nuevo arancel?
La nueva tarifa, aplicada bajo la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, estará vigente hasta el próximo 23 de julio y después de esto solo podrá ser prorrogada por el Congreso de EE UU.
De acuerdo con la Casa Blanca, quedan exentos de este recargo productos agrícolas como carne de res y tomates, medicamentos, minerales críticos y metales para monedas, ciertos productos energéticos y aeroespaciales, donaciones y equipaje relacionado.
Tampoco serán afectados por este arancel global sectores ya gravados por la administración Trump, entre ellos el 50 % al acero, aluminio y sus derivados, además de los incluidos en el tratado T-MEC con Canadá y México, entre otros.
Por otra parte, el dictamen de la Corte Suprema afecta a los llamados gravámenes recíprocos impuestos por Trump a sus socios comerciales con el objetivo de reducir el déficit comercial, además de los aranceles adicionales del 25 % a México y a Canadá.
También queda invalidado el aumento hasta un 50 % de los aranceles a Brasil y la India, y por la compra de crudo ruso.

Además, da marcha atrás a los aranceles ordenados a finales de enero por Trump sobre los países que suministren crudo a Cuba, en pleno bloqueo petrolero de Washington sobre La Habana, pese a que la Casa Blanca podría imponer nuevas medidas para mantener la presión económica.
Aunque en un primer momento el dictamen también implicaba la reactivación de la exención arancelaria sobre los envíos de mercancías de escaso valor, en una orden ejecutiva separada Trump reafirmó esta medida, la cual tiene serias repercusiones para el comercio electrónico, especialmente para las plataformas chinas Temu y Shein.
En ese sentido, EE UU seguirá cobrando aranceles a estos productos, incluidos los bienes enviados a través del sistema postal internacional, que también estarán sujetos al impuesto de importación temporal impuesto bajo la sección 122, detalló la Casa Blanca.
Reacciones internacionales al arancel global
La Unión Europea reaccionó al dejar sin efecto el acuerdo comercial firmado con Estados Unidos hasta que la política arancelaria del gobierno de Trump sea más clara.
Otros países como India o el Reino Unido están estudiando qué hacer, dado que los acuerdos firmados con Estados Unidos y basados en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional quedaron sin efecto desde que la Corte Suprema de EE UU dictaminó que Trump la usó de forma errónea.
Mientras que países como Brasil, entre los más afectados por los gravámenes ahora suspendidos, han valorado como positivo el nuevo arancel global que los equipara al resto.

Por su parte, China pidió el 24 de febrero a Estados Unidos que cancele los aranceles globales impuestos a sus socios comerciales y se mostró dispuesta a celebrar una sexta ronda de consultas económicas bilaterales.
Además, señaló su deseo de que Washington trabaje para mantener el desarrollo “saludable, estable y sostenible” de las relaciones bilaterales.
De acuerdo con la cartera comercial china, los gravámenes adicionales impuestos previamente por Washington incluían un 10 % vinculado al fentanilo y un 34 % de los llamados aranceles recíprocos, de los cuales un 24 % fue suspendido en un acuerdo previo, lo que situaba el nivel efectivo adicional aplicado a China en el 20 %.
Pekín afirmó que seguirá evaluando de forma integral las medidas adoptadas por Estados Unidos y que, en función de la evolución de la situación, decidirá en su debido momento si ajusta las contramedidas dirigidas contra los aranceles estadounidenses.
Otra reacción vino de Japón, país que pidió a la administración de Trump que el impacto del nuevo arancel global no sea superior al del marco comercial alcanzado entre ambos países en 2025.
El ministro de Economía, Comercio e Industria nipón, Ryosei Akazawa, solicitó en una conversación telefónica con el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, que se garantice que el trato a Japón no sea menos favorable de lo acordado anteriormente, indicó la cartera.
El portavoz gubernamental japonés, Minoru Kihara, afirmó en una rueda de prensa que Japón vigila de cerca y con interés cuáles serán las implicaciones de la nueva tasa global de Trump sobre el acuerdo comercial bilateral.

Por otra parte, la Comisión Europea aseguró que mantiene contacto con el gobierno estadounidense para saber si respetará el acuerdo comercial que Bruselas y Washington firmaron el año pasado.
“Esperamos tener claridad por parte de nuestros socios comerciales, en este caso, Estados Unidos, para saber exactamente qué está ocurriendo, en concreto, sobre la duración de estos nuevos aranceles y sobre el alcance de estos nuevos aranceles”, dijo la portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho, en la rueda de prensa diaria de la institución.
Previsiones de analistas
Stephen Brown y Simon MacAdam, analistas de la firma Capital Economics, explicaron a la agencia de noticias EFE que Washington podría usar la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para imponer nuevos gravámenes a las importaciones hacia mediados de este año.
Otra opción es la sección 338 de la Ley de Aranceles de 1930, que podría habilitar a Trump a anunciar tasas de hasta un 50 % contra países que se considere que han ejercido algún tipo de discriminación contra empresas de Estados Unidos, aunque en este caso su base legal sería menos firme, ya que esta norma fue reemplazada por otras como la mencionada Ley de Comercio.
“Dado que el representante de Comercio de EE UU ya ha abierto investigaciones contra China y Brasil en base a la sección 301, esos países parecen afrontar el mayor riesgo de próximas subidas de aranceles, aunque Trump podría preferir dejarlos donde están hasta después de su visita a Pekín”, apuntaron los expertos.
Los analistas de Capital Economics apuntan a que los volúmenes de importaciones desde China a EE UU son los únicos que muestran un impacto claro de los aranceles, por lo que podrían repuntar a lo largo de los próximos meses.
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