Cada día, Venezuela camina en una transición indetenible, la cual estremecerá los cimientos de este país por el resto de su historia, y lo hace, bajo la tutela indiscutible de los EEUU. Realmente no estamos viendo tres fases, delimitadas y dependientes entre sí, cada día somos testigos de múltiples procesos y hechos, que son partes de esas fases, pero que se superponen entre sí, y que ya representan un fragmento de la transición. Y mientras cada día en Venezuela, hay pasos gigantescos de transición, algunos prefieren ignorarlos, y enfocar la mirada en el surrealismo político bananero, o en el relato que marca quien se degüella así mismo. Tengamos claro algo, la transición no es una elección, la elección es el fin de la transición.
Estamos en una habitación con un elefante, el cual apesta muy fuerte a descomposición, aquella que se suele deprender de lo que caduca, se disuelve y es devorado por bacterias. En toda descomposición, resalta siempre un síntoma, la desfiguración. Esta última no es más que, la cara visible de la deformación profunda, que anuncia el fin. Lectores, estamos presenciando el final definitivo del chavismo, y aún hay quienes no se dan cuenta, y prefieren ver otras cosas. Lo que hoy sucede en Venezuela, cada día, es una manera muy particular de concretarse el cambio definitivo.
Después del 3 de enero, cada día y de manera constante, el chavismo político se traiciona así mismo y a la pequeña base (<7%) que les quedaba. Todo lo que dijeron que no harían, hoy lo hacen cuando EEUU los llama, y todo lo que dijeron que harían, no lo hicieron cuando EEUU llegó. El chavismo se “autodemuele”, cada día y desde adentro, derriban un pilar, una pared, una viga o algún elemento estructural, de su inestable organización, la cual solo fue “fuerte”, debido al terrorismo de estado y el miedo creado en la sociedad venezolana (83.5%). Y hoy, la precaria estabilidad que tienen, es producto del colosal miedo interno que siente por EEUU y Donald Trump, ese miedo que hoy embarga al chavismo, es lo que los mantiene “relativamente” unidos, en medio de la desconfianza mutua, todo, mientras ponen en orden los asuntos, antes del fin definitivo.
¿Es necesario enumerar estos procesos y hechos?, yo creo que no, pero por si las dudas, mencionaré solo algunos en forma interrogativa:
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¿Cómo va la huelga nacional insurreccional de trabajadores bolivarianos, si algo pasaba?
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¿Dónde están los 4,5 millones de milicianos, que saldrían a enfrentar una acción “imperialista”?
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¿Por qué EEUU dispone de millones de barriles de petróleo, si no les iban a vender ni una sola gota?
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¿Por qué tuvieron que modificar en solo días, la bolivariana Ley Orgánica de Hidrocarburos de Chávez?
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¿Por qué tienen que modificar, el código de comercio, el código civil, y otras leyes socialistas y bolivarianas?
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¿Por qué han tenido que soltar a los presos políticos, y ahora anunciar una Ley de Amnistía y clausura del Helicoide, si decían que nunca lo iban hacer?
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¿Por qué el director de la CIA visita Venezuela, y Delcy Rodríguez lo recibe en rampa 4?
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¿Comenzó la tan anunciada guerra civil, si EEUU entraba a Venezuela?
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¿Venezuela se convirtió en Vietnam?
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Etcétera.
Hasta los mismos actores del chavismo, reconocen públicamente que fueron ocupados. La situación es más que obvia, lo que tanto ha deseado casi el 90% de los venezolanos, ya está pasando frente a nuestras narices, solo que no es como lo imaginamos.
El país de a poco pierde el miedo, los estudiantes protestan, familiares de presos políticos reclaman, figuras políticas salen de la clandestinidad, gremios y trabajadores empiezan a exigir cambios, etcétera. En fin, el miedo está próximo a desaparecer, y con él, la única herramienta que tuvo el chavismo, para someter al 90% del país, siendo ellos apenas el 7%. Y en simultaneo, el 92% de los venezolanos, se siente agradecido con Donald Trump.
Y mientras lo anterior, y verdaderamente determinante sucede, en algunos estados de Venezuela, hay “políticos” regionales pensando en primarias y candidatos unitarios en sus regiones, ¿esas personas entienden realmente lo que está pasando?, ¿será que viven en otra línea temporal?, o ¿siguen pensando que el pueblo es bolsa?
Por otro lado, hay valiosas personas, que no ponderan correctamente lo determinante, al punto, de darle más importancia a las nimiedades del relato de quienes hoy se auto destruyen (el chavismo), y de los medios que le han servido. Por ejemplo, ¿se puede replicar todo lo que pública el WSJ?, ¿todavía no se ha comprendido el papel real del WSJ en el caso Venezuela?
En esta vorágine de noticias e incertidumbres sobre el futuro, hay un presente claro y definitivo, y es que el chavismo está agonizando. El chavismo está ocupado, derrotado, desmoralizado, minimizado y desestructurándose. Si a esto le sumamos el profundo rechazo que despiertan entren los venezolanos, y el débil apoyo de alrededor del 7% después de casi 28 años, proyectar su final político es mero sentido común.
Pongamos el foco en lo que es realmente cierto y decisorio, la agonía política del chavismo. El 90% de los venezolanos está ganando, y muchos no se han terminado de dar cuenta.
Fuente de cifras citadas: MEGANALISIS
* Presidente Meganálisis
