
Durante más de una década, el RQ-180 ha sido uno de los mayores enigmas de la aviación militar. Se trata, supuestamente, de un sistema aéreo no tripulado de gran altitud y largo alcance, diseñado para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en los entornos más hostiles del planeta. A pesar de que su existencia nunca ha sido oficialmente reconocido por Estados Unidos, varios analistas y diversas filtraciones lo consideran el sucesor lógico del RQ-170 Sentinel. Así, constituiría la pieza central del futuro de las operaciones furtivas estadounidenses.
Por El Debate
Características más destacadas
El RQ-180 sería un dron furtivo con diseño de ala volante, de gran envergadura y sin superficies verticales. La aeronave, que dispondría de un gran volumen interno para portar sensores avanzados, estaría optimizada para penetrar espacios aéreos fuertemente defendidos, gracias a un acabado furtivo que minimizaría cualquier señal detectable por los radares enemigos. Su diseño recuerda al del bombardero estratégico B?21 Raider —uno de los desarrollos de la familia de sistemas Long Range Strike Bomber—, lo que sugiere una estrecha relación entre ambas plataformas. El parecido de ambos aparatos —visible en bordes alares, entradas de aire y geometría general— refuerza esa idea. De hecho, su fabricación se atribuye a Northrop Grumman, la misma empresa que construye el bombardero pesado B?2 Spirit.
Se trataría de una plataforma de gran altitud y largo alcance —HALE, High Altitude Long Endurance—, con capacidad para operar por encima de los 15.000 metros durante más de 24 horas. La plataforma combinaría sensores pasivos y activos para obtener información en profundidad dentro de espacios aéreos denegados. Se especula con que los primeros vuelos de prueba habrían tenido lugar en torno a 2010, con un pequeño lote de unidades pre?operativas listo hacia 2013.
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