
El abogado y profesor universitario Robert Carmona-Borjas, CEO y cofundador de Arcadia Foundation en Washington, DC, publicó en su cuenta de Instagram un video en el que plantea una comparación frontal: la diferencia entre una cárcel con reglas en democracia y una prisión usada para incomunicar y castigar en dictadura.
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En su publicación, Carmona-Borjas parte de un video en el que Nicolás Maduro Guerra (“Nicolasito”) alude haber tenido una comunicación telefónica con su papá desde custodia federal en Estados Unidos. Para el jurista, ese detalle —la posibilidad misma de hablar con su familia— deja al descubierto un contraste que, sostiene, los regímenes autoritarios intentan ocultar cuando demonizan a Estados Unidos: en un Estado de derecho, incluso el encierro está sometido a normas; en una dictadura, el encierro se convierte en herramienta de castigo político y desaparición en vida.
Carmona-Borjas afirma que en Venezuela miles de detenidos por razones políticas han sido mantenidos incomunicados por tiempo indefinido, trasladados sin información a sus familias, privados de defensa efectiva y expuestos a condiciones que agravan su salud sin atención oportuna y sin siquiera poder comunicarse con sus abogados. Su tesis central es que la prisión en democracia castiga, pero no borra la dignidad; mientras que en dictadura la prisión castiga borrando al ser humano mediante el silencio impuesto.
En el video, Carmona-Borjas insiste en que el “derecho a la llamada” existe donde hay reglas, y que el silencio impuesto no responde a falta de medios, sino a una decisión deliberada del poder. Ese mismo poder que en Venezuela hoy intenta que los incluyan en la Ley de Amnistía próxima a sancionarse en la Asamblea Nacional que mantiene secuestrada el régimen.
La publicación completa puede verse en el siguiente enlace a su cuenta de Instagram @CarmonaBorjas
Enlace: https://www.instagram.
