El liderazgo de las fuerzas democráticas, ante todo este proceso que terminará con la caída definitiva del régimen, tendrá muchas decisiones que tomar y muchas cosas por hacer. Como humanos que son, probablemente no acierten un 100%, pero existe un punto crucial, en el cual equivocarse no es una opción: Lograr justicia.
Vale reflexionar acerca de la situación actual, vista la conducta de los sobrevivientes del régimen a los ataques del 03/01/2026. Digo sobrevivientes porque esa es la verdad y así deben ser tratados, son prisioneros y sobrevivientes, el resto es retórica y eufemismos. Antes del 03/01, ni aun con una descomunal flota frente a nuestras costas, luego de 4 meses, se sintieron lo suficientemente amenazados como para decidir abandonar el poder. Fueron necesarios los ataques en los que murieron más de un centenar de personas, además de lograr la captura de Cilia Y Maduro.
Es en ese contexto que el interinato ha sido obligado a tomar algunas decisiones a favor del pueblo. Nada ha sido producto de reflexiones, arrepentimientos ni deseos de reconocer culpa alguna, mucho menos de pedir perdón de forma genuina, o considerar el bienestar del prójimo, es tan solo simple instinto de autoconservación. Por eso vemos casos como la liberación de los presos políticos: Ejecutan maniobras de distracción, hacen creer que hace falta una ley de amnistía para hacerlo, cuando, en realidad, cínicamente están procurando cumplir en parte, pero no en todo respecto a liberarlos, porque una excarcelación sometida a condiciones que merman los derechos fundamentales, es solo un cambio de cárcel. Asumen una actitud casi retadora a las exigencias de funcionarios norteamericanos y eso que tienen una experiencia reciente acerca de la suerte que pueden correr, entre terminar como Maduro, Cilia o sus defensores. Lo mismo con la Ley de Hidrocarburos, su arte de engañar, asumir compromisos que no piensan cumplir y hacerse pasar por tontos o ignorantes, es su marca registrada.
La pregunta que cabe aquí es la siguiente: Si así se comportan a menos de un mes de los ataques, con la flota todavía frente a nuestras costas ¿Qué podemos esperar de ellos en el tema de la reconciliación tan cacareada, sobre todo cuando lo que quede sea una comisión de ellos y las fuerzas de oposición? Y antes de responderla, debemos tomar en cuenta nuestros mártires, la cantidad de personas que recibieron heridas que les incapacitaron total o parcialmente para hacer una vida normal; los secuestrados, los desaparecidos (sabrá Dios cuantos ya no viven), los torturados, los condenados injustamente a penas infames, abusados sexualmente. Por supuesto, hay que sumar a todos sus familiares, todos con secuelas de unos traumas que, quién sabe si podrán ser superados.
Del otro lado, los criminales que no muestran arrepentimiento, primer paso para el perdón, pero es que ¿Cómo creen que habrá reconciliación y perdón si no reconocen ni reconocerán sus abusos y crímenes?
Entra aquí el tema crítico: Tal vez algunas conductas, algunos actos abusivos, incluso algunos delitos puedan ser perdonados, pero no los de lesa humanidad, los homicidios, las torturas, las violaciones, esa parte le corresponde a la justicia, donde se les dé lo que no fueron capaces ellos de dar: Debido proceso, garantías de que sus derechos serán respetados, pero con el rigor de las evidencias y de la verdad, deben, tienen que pagar ante la ley.
El cúmulo de víctimas, el daño al tejido social, a la infraestructura, al gentilicio, ameritan que la nobleza que hay detrás del perdón no termine siendo base para la burla final del régimen para con el pueblo venezolano y otros pueblos que fueron afectados por sus acciones.
Otro aspecto que no se ha presentado como un hecho verificado, pese a todos los videos que existen, es que la verdadera reconciliación ya ocurrió antes, durante y después de la gesta del 28 de julio de 2024: Allí sí vimos actos de contrición, muestras de arrepentimiento genuino de venezolanos que creyeron en el chavismo, pero reflexionaron, vieron su error y públicamente se manifestaron a favor del cambio democrático que representan Edmundo González, María Corina y su equipo. ¿Y qué vimos como respuesta? su acogida con brazos abiertos e incorporación al movimiento liberador, sin más protocolo, sin rencores. Y si tomamos en cuenta que se estima que la base de apoyo remanente del chavismo es de un 10% y allí habría que extraer a quienes permanecen obligados por diferentes motivos y de diferentes maneras. Queda entonces una ínfima cantidad de chavistas atrincherados entre dogmas, delincuencia e ignorancia, pero eso no significa que no hubo reconciliación.
¿Reconciliación usando una amnistía? Una consulta sencilla la describe como “Un perdón legal generalizado, otorgado por un gobierno que borra delitos específicos, extinguiendo la responsabilidad penal y los antecedentes”. Ahora analicemos estos términos: 1. Un perdón legal, ¿Qué perdonan, si nadie cometió delito alguno? 2. Otorgado por un gobierno. ¿Qué gobierno? si este régimen no posee las cualidades para denominarlo así, no puede realizar actos de gobierno. 3. Extinguiendo la responsabilidad penal. Aquí vale decir que, si vemos más allá, probablemente la única responsabilidad penal que estarían extinguiendo es la de los policías, fiscales, jueces, carceleros y verdugos, que actuaron ilegalmente contra los presos políticos y otras víctimas. ¿Por qué le llaman amnistía? No es casual, es cinismo.
Debemos actuar con nobleza sí, claro, pero nunca con estupidez, ni irresponsabilidad ante la historia. Nada se debe hacer porque “eso es lo que hay”, sea “políticamente correcto” o para salvar apariencias ante una comunidad internacional que, en su conjunto, con el peso específico que posee, nunca hizo nada verdaderamente concreto y efectivo para ayudarnos, nada le debemos, salvo algunas honrosas excepciones de representantes de países y personas particulares que vieron cómo, pese a sus esfuerzos y los nuestros, trágicamente, solo se emitieron resoluciones y asumieron poses para parecer que hacían, cuando, en realidad no hacían nada.
El perdón exige una altísima responsabilidad, la reconciliación que resta no puede construirse sobre una farsa en la que solo una parte es honesta y sincera. ¿Cuándo se arrepiente un psicópata? ¿Cómo vamos a tener compasión por un esbirro que ha demostrado no tener escrúpulos ni respeto por la vida humana? Porque, sin justicia, jamás habrá una verdadera paz, esa paz que va más allá de la ausencia de conflictos, es la que le debemos a todos nuestros mártires y víctimas. Es la que nos merecemos después de 27 años de oprobio, opresión, dolor, angustia, carencias y un sinfín de circunstancias que nos obligó a atravesar el régimen. Perdonar a semejantes criminales está más allá de nuestras manos, solo en las de Dios.
